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Ragnar el Silencioso estaba sentado en la oscuridad de su trono nocturno. Como inmortal hechicero y asesino, las gentes de la región le guardaban respeto y temor, y la zona estaba demasiado apartada de los grandes focos de población como para atraer la atención de fuerzas que le desafiaran. En su pequeño palacio, el Vampiro disfrutaba de la plácida condición de amo y señor de sus dominios. Los hombres lo temían y él, complacido de su propio poder, disfrutaba de la tranquilidad de esta noche antes de acudir al pueblo en busca de alimento.
Un sonoro golpe espoleó la gruesa puerta que separaba el “salón del trono”, como a él le gustaba llamarlo, del resto del palacio. Como si un ariete hubiera aporreado el portón, pequeñas cascadas de polvo comenzaron a caer por toda la estructura. Ragnar llamó a sus criados, mas nadie respondió. Un nuevo impacto le hizo temer por la solidez de la puerta, a sabiendas de que no aguantaría un tercer envite. Volvió a llamar a sus sirvientes, y finalmente increpó al desconocido enemigo que intentaba alcanzar su estancia. Nadie respondió, salvo el tercer y fatídico impacto.
El portón cedió, cayendo entre una nube de polvo y astillas. De entre la nube surgió una figura esbelta, animal, salvaje y descomunal. Del tamaño de un caballo, el inmenso felino enseñó sus desproporcionados colmillos en un rugido que hizo temblar el edificio, mientras las rayas oscuras que manchaban su piel amarillenta se agitaban ansiosas. El Khan había hallado a su presa. Y Ragnar, por primera vez en mucho tiempo, sintió miedo. _______________________

Los guerreros de los Bastet igualan a un Garou en Rabia. La caída de sus Parientes, ya en el sur de Asia o en Siberia, ha reducido sus filas dramáticamente, agitando su odio a los humanos.
"Soy la luz y la oscuridad, el cazador de las sombras y el rey del sol. Mis garras sostienen la tierra y mi lengua prueba el cielo. Soy el veloz y el fuerte, el compasivo y el cuidadoso. Soy un tigre y mis palabras son puras". Con este juramento, un tigre se une a las filas de los reyes elegidos. Los Simba pueden declararse a si mismos como nobles, pero los hombres tigre encajan más con el título. Son sólidos, inteligentes y fuertes. Su debilidad proviene de su exceso de seguridad en ellos mismos. Muchos Khan adoran la compañía de otros, sin embargo, pocos de ellos soportan la compañía de alguien de su Tribu por demasiado tiempo. En los montes del Tibet, Siberia y China, los hombres tigre aprenden secretos místicos e incluso artes marciales. En los bosques y llanuras de la India, luchan por la supervivencia de los últimos de su parentela y practican la sabiduría de los brahmanes. Son conocidos por su vitalidad, vigor y pasión con las que vivan y mueren. Odian la corrupción de Cahlash sobre todas las cosas: Fomori, Perdiciones y Vampiros no tendrán enemigo más fiero que un Khan. En épocas pasadas, mantuvieron cortes como emperadores de territorios en la India. En la actualidad muy pocas de esas cortes sobreviven. Mantienen estrecha relación con sus primos de oriente: Los Hegenyokai.
HOGAR: Se sitúa la India como origen de la Tribu, pero se los puede encontrar tan más al oeste como en Liberia y tan al este como en Japón.
SECRETOS: Una honorable raza, prefieren secretos sobre ciudades perdidas o remotos monasterios.
DONES DE TRIBU INICIALES: Favor del Rinoceronte o Piel de Jade. |