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LA JERARQUÍA

" Pedro, lo que ates o desates en la Tierra será atado o desatado en el cielo " (Mateo 18, 18)

Los que conocen a la Inquisición en la sombra aún no entienden como un mortal como el sacerdote Leopoldo de Marnau pudo montar en apenas una década una organización de Cazadores católicos, tan eficiente, que a puesto en jaque a muchos Vampiros y Magos que se consideraban intocables… Quizás es por que no fue así: Leopoldo sólo puso al corriente de la alarmante situación al Papado, y éste le autorizó a dirigir a las diversas facciones de Cazadores que se quisieran unir bajo la cruz como estandarte. A esta llamada respondieron algunos expertos en la caza, como los monjes de San Miguel (Cazadores desde el siglo V dc.), la familia Marnau o los ocultistas Monjes Rojos; otros se unieron sin pensarlo tras descubrir la situación, tales como monjes Benedictinos, Hospitalarios de San Juan, las hermanas Clarisas, monjes Franciscanos, y muchos grupos de Cazadores de origen cristiano.

Para poder controlar eficientemente este variopinto grupo existe una rígida e inquebrantable jerarquía similar a la eclesiástica, independiente de las facciones que la conforman:

Novicio: El novicio es el aprendiz. Se suele poner en tutela de un Inquisidor experimentado o conviven en pequeños grupos que habitan en monasterios u hospitales siendo instruidos. Durante este periodo el novicio aprenderá todo lo que debe saber sobre lo sobrenatural, teología, trivium y quatrivium, lucha y combate con armas, etc… No hay un tiempo establecido, y hasta que su protector no lo considere preparado no comenzará la auténtica labor de la Caza; además, esta fase no es obligatoria y llegada cierta edad se considera una pérdida de tiempo innecesaria.

Terciario: Tras acabar el noviciado o simplemente al ingresar, el Cazador hace votos de obediencia a la Sociedad, que no a la Iglesia (esos puede hacerlos por su cuenta siendo nombrado monje, sacerdote, caballero, etc…), ya que no es necesario ser sacerdote para ingresar, aunque sí es obligatorio tener relación con la Iglesia (la mayoría de miembros son monjes, aunque hay muchos sacerdotes y algún que otro obispo). El nivel de Terciario es el más común entre los Inquisidores, y el más básico. Los privilegios conseguidos son elacceso a cualquier Cenáculum que quiera aceptarlo y a las bibliotecas de la Sociedad. Muchos terciarios no se dedican a tiempo completo a la Caza, por lo que no dependen de la Iglesia para vivir, sino que tienen sus propios trabajos, con los que además colaboran. (Herboristas, herreros, mercaderes, artesanos, escribas, etc…).

Conciliar: El Conciliar es un Cazador experto, de edad variable entre la veintena y más de cuarenta. El puesto se alcanza por méritos propios y victorias en la batalla; se han ganado el respeto a pulso, y eso se reconoce pudiendo vivir cómodamente de la Iglesia sin necesidades, a cambio están siempre dispuestos a la batalla, en el momento que sea. Los Conciliares mas ancianos dedican sus últimos años de vida a presidir “Autos da Fe” y escribir manuscritos sobre sus amplias experiencias pudiendo conseguir la paz espiritual que su ajetreada vida no le ha permitido. Muchos Terciarios rechazan el honor de convertirse en Conciliares porque eso significa abandonar la vida mundana para dedicarse en cuerpo y alma a la Caza.

Abbé: El Abbé es el líder del Cenáculum. Suele ser elegido de forma democrática por los integrantes del grupo; es su representante ante el Censor local y por lo tanto quien se lleva la mayoría de méritos y castigos. No obstante, en situaciones especiales el Inquisidor General (o el respectivo Provincial en su defecto) puede imponer uno, aunque solo será algo temporal.

Censor: El Censor es un puesto burocrático, odiado y respetado a su vez. Se encarga de supervisar uno a uno a todos los inquisidores y Cenácula que tiene bajo su jurisdicción para evitar que su trato con lo infernal los corrompa. En caso de sospechar que a sido así, se pone en estado de “Certiorari”, en el cual será encerrado en el hogar del Censor (monasterio o palacio), tendrá que entregar su diario (de obligada escritura a todo Inquisidor) y sus colegas, amigos y compañeros de Caza pasarán a ser interrogados. Muchos Censores se exceden en su deber y lo mezclan con cuestiones personales o ven infernalismo allí donde obviamente no lo hay; por lo que a veces varios miembros eficientes son “Certiorari” e incluso acusados injustamente y llevados a un “Auto da Fe” donde la opinión del Censor pesa mucho. Pocos comparten las decisiones de los cCensores, pero aún menos se atreven a enfrentarse a él o mucho menos a cuestionar una decisión suya en público, no obstante todos respetan la peligrosidad y gran responsabilidad del cargo.

Provincial: Cuando un Abbé hace de forma eficiente su trabajo y tienen éxito en las misiones suelen ser ascendidos a Provincial por el Inquisidor General. Supervisa y coordina las actividades dentro de su jurisprudencia que varia según actividad sobrenatural (a mayor actividad sobrenatural, mayor número de inquisidores), población, extensión geográfica, etc… Y en consecuencia el poder que tiene este provincial y el peso político.

Cada dos años los Provinciales se reúnen y exponen sus problemas y propuestas, las debaten y organizan la actividad de la Sociedad durante el próximo bienio. Y cada diez se hace lo que se denomina el “Gran Concilio”, donde acuden sin falta todos los provinciales y exponen las victorias y derrotas en la dirección de la política que lleva la Sociedad y se rinde homenaje uno a uno a todos los fallecidos en “acto de servicio”. Están invitados a este acontecimiento todos los Inquisidores que quieran asistir, los Maestres de la Sociedad de Talamasca, el Exarca (lo más parecido a un líder que tienen los Akritai) y muchos Cazadores independientes.

Hay un Provincial encargado de cada ciudad de Mediterráneo Siglo XIV.

Inquisidor General: El Inquisidor General es un cargo muy delicado, es el líder supremo e indiscutible de la Sociedad de Leopoldo. En teoría es un cargo vitalicio, pero muchos dimiten cuando ven que sus facultades mentales o físicas ya no son las adecuadas para el cargo. Lo eligen los Provinciales a forma de concilio extraordinario de asistencia obligatoria, como los cardenales eligen al Papa; y el Sumo Pontífice lo enviste en una ceremonia secreta. Cuando un Papa es escogido, el Inquisidor General es el encargado de contarle todos los secretos que considera que debe saber para que autorice la continuidad de la Sociedad y su financiación. El actual líder de la Sociedad de Leopoldo es Monseñor Amelio Carpaccio, obispo de Florencia; un sexagenario y antiguo Cazador retirado con grandes victorias en su bolsillo con las que se ha ganado el respeto y la confianza de todos los integrantes de la Inquisición..