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LAS SECTAS DE LA INQUISICIÓN

" Luego de tomada una resolución, voy derechamente a mi objetivo, derribando cuanto me cierra el paso " (Armand du Plessis, cardenal de Richelieu)

Los caballeros mendicantes de la cruz de Acre: Las leyendas cuentan que en Jerusalén se encontró un trozo de la auténtica cruz de Cristo, y después se trasladó a la ciudad de Acre… En parte esta leyenda es cierta, ya que ahora se encuentra en Chipre, cuando los Hospitalarios de San Juan aceptaron ponerse bajo las órdenes de Leopoldo de Marnau y mandar a sus mejores guerreros a la Inquisición. También cedieron su reliquia más sagrada, este trozo de la auténtica cruz. Cuando un Cazador con grandes convicciones guerreras pide su ingreso en esta orden, aparte de los votos a la Sociedad también jura no deshonrar y convertirse si hace falta en mártires como Cristo hizo en la cruz.

Los Monjes Rojos: No hay secta mas controvertida que la de los Monjes Rojos, ya que no sólo rompen la regla monacal de llevar ropas de colores apagados, sino que son férreos protectores de la Teurgia y defienden la igualdad de sexos (cosa que les ha traído mas de una denuncia por catarismo). Su fundación se pierde en la Historia, aunque lo más probable es que fueran un grupo de Magos paganos que tras la cristianización del Imperio Romano buscaran la forma de que Dios no les negara su don si lo usaban para su gloria. Cuando se fundó la Sociedad fueron el grupo más reticente a unirse. Al parecer temían que su poder se viera reducido al verse controlados directamente por los Censores. Hace tres décadas su monasterio en los Alpes explotó dejando decenas de monjes muertos o heridos, en unas circunstancias tan extrañas que no se han hecho públicas las conclusiones más que al último Inquisidor General, que decidió trasladarlos a Roma y que los acogieran (y vigilaran) los Monjes de San Miguel, dándoles libertad total para experimentar con la Teurgia.

Las Hermanas de Santa Juana: Un día Leopoldo de Marnau y un grupo de colaboradores se enfrentaron a un poderoso Vampiro muy antiguo. Fue derrotado, pero se vieron gravemente heridos y tuvieron que refugiarse en un monasterio desconocido para todos. Allí habitaban unas monjas de poderosa convicción religiosa pero tan rebeldes y guerreras como Joana d'Arc. Estos Inquisidores no dudaron en ofrecerles unirse a ellos en la lucha contra el mal, y ellas aceptaron. Su ocupación habitual es encargarse de los Hospitales y ofrecer consuelo espiritual a los que su alma se ve deshecha por las consecuencias de la lucha, además de que tienen sus votos Inquisitoriales propios y secretos. Algunas han osado seguir el ejemplo de su patrona y coger la espada… Aún nadie las ha tomado muy en serio… Aún…

La Familia Marnau: Leopoldo procedía de una poderosa familia alemana de fuertes convicciones religiosas, cuyas raíces se pierden en lo más antiguo del Imperio carolingio. La leyenda familiar cuenta que un antecesor de los Marnau compró como esclava a una bruja que lo maldijo a él y a sus descendientes con que conocerían un terror y un miedo sin igual día a día, pues atraerían a toda la oscuridad del mundo. Sea o no sea verdad, si es cierto que los Marnau son una extraña familia, que a pesar de su peso político en el Sacro Imperio están rodeados de historias curiosas; tíos que murieron hace años aparecen bebiendo sangre de vivos, o primos que crean sectas demoníacas, espíritus de antepasados que nunca tienen el descanso eterno o hermanos que huyen al bosque convertidos en hombres-bestia… Sea como sea, el tío de Leopoldo de Marnau cedió todas sus posesiones a la Inquisición, y de vez en cuando colaboran con ésta.

Los Oculi Dei: Los “Ojos de Dios” son una secta muy extraña, son los espías y los ojos de la Sociedad. Se infiltran en sectas, se hacen ghouls a propósito, ponen en peligro su alma día a día para recoger el mayor número de información posible. Su base es una taberna en Barcelona llamada los “Siete Bailarines Secretos”, y fueron fundados por Rodrigo de Navarra, un poderoso conde que descubrió que a su difunta esposa la habían resucitado con malas artes mágicas. Al principio suelen ser meros informadores y cuando demuestran su valía con algún dato importante se nombran Oculi de pleno derecho (es el único noviciado que se hace en plena acción). La mayoría acaban como mínimo locos, otros desaparecen un día y nadie vuelve a saber nada de ellos. Informan regularmente al Censor local y han de entregar su diario cada mes (o cada trimestre si están en medio de una importante misión) Cuando su alma se rompe y su mente no resiste más son enviados con las Hermanas de Santa Juana que cuidan de ellos hasta que pueden valerse por si mismos, lo que a veces es nunca. Si resisten esta prueba, al estar “contaminados” ya no sirven para trabajar en la Inquisición, por lo que suelen ser destinados a la facción de espías en la Sociedad de Talamasca.