" No temer el infierno ni codiciar el paraíso; sólo amar a Dios " (
Rabi'a al-'Adawiyya
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El Islam, a diferencia del cristianismo, no tiene ninguna autoridad central; pero si que están diferenciados en dos grandes grupos (sunítas y chiíes), que en se diferencian por unas variaciones en la doctrina, tanto en leyes como en fe. No obstante, el Ikhwan Al-Safa (Fraternidad de la Pureza), está por encima esto; tiene sus propias leyes y una doctrina propia que afirma que Mahoma fue un poderoso Teúrgo, discípulo de un Cazador perteneciente a una tribu nómada de mercaderes. Un día descubrió que el ídolo que adoraban era en realidad un recipiente que guardaba a un cruel Demonio: una noche lo destruyó, mató a su maestro y huyó al desierto donde meditó durante un año y escribió el Corán con su mano guiada por el ángel Gabriel. Ésa fue la revelación de Mahoma según esta secta. Décadas después reunió en su lecho de muerte a sus diecisiete discípulos más fervorosos y les ordenó no solo predicar la religión de Alá, sino también Cazar en su nombre a los seres oscuros que se ocultan tras las dunas y los poderes antiguos que gobernaron las ancestrales civilizaciones que, aliados, habían intentado obstaculizar el avance de su religión.
Aunque se supone que todos los Ikhwan Al-Safa son iguales a los ojos de Alá, en el mundo terrenal no ha de ser así; las tribus más grandes son las que suelen dictar una política a seguir por toda la secta, aunque las mas pequeñas suelen ignorarla para seguir su propio rumbo. Existen diecisiete tribus, descendientes de los diecisiete discípulos a los que Mahoma entregó la protección de todas las almas del Islam ante el mal personificado.
Las Tribus Nobles: Así se autodenominan las tribus más poderosas de toda la secta. Las conforman como mínimo dos clanes familiares extensos y con contactos por todo el mundo islámico. Se distribuyen por algunas de las ciudades más hermosas e influyentes del Islam: Granada, La Meca, Jerusalén, Bagdad y El Cairo. Es muy común que los Tilmid de estas tribus prueben su valía vagando por el mundo hasta poder conseguir una prueba de que han derrotado a un poderoso sobrenatural; después de esto, ya se les considera aptos para poder ser Mudárris y participar en la política de la secta.
Las Tribus Nómadas: Son los herederos de las viejas tradiciones, tribus de un solo clan que viajan por el desierto como hicieron sus ancestros desde que el hombre vive. Para las Tribus Nobles, son salvajes aislados que combaten entre ellos y que no se adaptan a los nuevos tiempos que corren; sin embargo, no es del todo cierto, los combates entre ellas se reducen a las disputas tradicionales, y a diferencia de las tribus más grandes saben colaborar y se reúnen si se encuentran al buscar un enemigo común. Es muy difícil encontrarlas, ya que siempre están en continuo movimiento, pero es muy normal que siempre actúen bajo la misma zona geográfica que sus ancestros.
Los Descastados: Hay tres tribus caídas en desgracia; exterminadas casi por completo. Sólo unos pocos supervivientes malviven como pueden. Una de ellas fue exterminada casi por completa en la primera cruzada mientras defendían Jerusalén; es tomada como ejemplo de lealtad al Islam, y sus pocos supervivientes están adoptados como guardaespaldas en la Tribu Noble de Jerusalén. Otra de ellas fue igualmente destruida en una emboscada de una secta infernalista, sus escasísimos supervivientes se han convertido en fanáticos exterminadores de cualquier ser sobrenatural que se les cruce por su camino. Trabajan como mercenarios para cualquiera que pueda pagar sus servicios o por libre si descubren algún rastro. La última es la Tribu maldita; gran parte de ellos fueron seducidos por un hábil Vampiro adorador de Demonios y convirtió a la mayoría asegurándole una victoria final, no sobre la oscuridad solamente, sino sobre todas las demás tribus. Una vez se enteraron las otras tribus a través de los desertores de esta idea, fue brutalmente exterminada, y los desertores condenados a muerte por las Nobles. Huyeron gracias a la ayuda de las Nómadas que los consideraban inocentes; ahora, sus descendientes son perros vagabundos que viven solos, buscando venganza y huyendo de las grandes tribus sobreviviendo gracias a la hospitalidad de los nómadas. |