Portada

 

 

 

LA BASÍLICA

" Pues en Él vivimos, nos movemos y existimos; como dicen algunos de vuestros poetas: estirpe suya somos " ( Apóstol Pablo en el areópago de Atenas)

Los actuales Akritai son herederos de unos ideales anteriores al esplendor de Constantinopla. A finales del siglo II cuando el cristianismo se extendió por las legiones romanas que buscaban el consuelo de un Dios justo y benévolo como consecuencia de que debían rendir culto a un emperador que simplemente las consideraban carnaza, muchos soldados se dieron cuenta que en la sombra habitaban seres que realizaban atrocidades innombrables, seres diabólicos. En secreto formaron una hermandad que combatió a dichos seres con un éxito bastante dudable, pero con la caída de occidente y la muerte de su líder defendiendo a su último emperador se vieron dispersos, sin una autoridad central que los guiara huyeron hacia las fronteras del imperio Bizantino, donde se refugiaron de los que buscaban venganza y se unieron a sus hermanos del Imperio de Oriente. Así, se dieron algunos reencuentros puntuales, pero ya estaban demasiado dispersos, lo que les quitó la fuerza de la hermandad pero les concedió algo más importante: el anonimato, ya que los que los perseguían, los dieron por desaparecidos o muertos y borraron su huella en la historia. Para poder mantener su nueva arma, los nuevos iniciados solían ser reclutas que contemplaban horrorizados como el Demonio campaba a sus anchas por el mundo.

Aunque en los brillantes tiempos de Justiniano, los Akritai volvieron a tener un poder destacable, con el declive del imperio, el cisma de Oriente y el saqueo de Constantinopla su número se volvió a reducir hasta prácticamente la extinción. Muchos de ellos huyeron al recién fundado Despotado de Epiro, ofendidos por el gobierno latino que se había impuesto en Bizancio, y aunque se restableció de nuevo a un emperador no impuesto por cruzados, la hermandad ya había formado una especie de base en la cima del Monte Olimpo, independiente de todo gobierno occidental y nombraron a un Exarca, alguien a quien todo Akritai rinde vasallaje. Quizás veían cómo una pequeña autoridad central los hacía mas eficientes o simplemente por que preveían la pronta caída del Imperio y la sumisión posterior a los turcos que avanzaban implacables por el este.

A pesar de esta endeble situación, todavía pueden distinguirse diversos grupos en los Akritai basados en las diversas iglesias autocéfalas bizantinas:

Ecuménicos: Se conoce con este nombre a los Akritai de Constantinopla. En días pasados fueron la sección más poderosa de la Facción, pero ahora viven tiempos difíciles.La mayor parte de ellos son nobles o sacerdotes infiltrados dentro de la complicada política bizantina. No obstante, algunos son soldados del ejército que defiende las murallas de la ciudad. Sus actividades los asemejan más a la Talamasca, ya que su número es muy inferior al de los seres sobrenaturales de la ciudad y poco pueden hacer más que controlarlos en lo posible.

Autarcas: Con este nombre se hacen llamar los Akritai de Chipre y la Hélade. Tienen junto a ellos a los altos cargos de la jerarquía ortodoxa, por lo que se han convertido en los referentes de la Facción. La mayor parte de estos Cazadores son pensadores y clérigos que han negado cualquier obediencia a otra autoridad que no sea la del Exarca. Este hecho les ha generado enfrentamientos con humanos y seres sobrenaturales.

Autónomos: Reciben esta denominación los escasos Akritai de Egipto e Israel. Estos Cazadores están en su mayoría obsesionados con la persecución del Demonio en cualquiera de sus formas. Unen a esta tarea la del adoctrinamiento para hacer frente a las otras creencias que existen en estas tierras. Su enfrentamiento con los Ashirra tiene ya el nivel de guerra abierta.

Russki: Los Akritai rusos son una Facción casi sin relación con los demás. Kiev y Moscú son su sede desde la que luchan contra los seres sobrenaturales y la dominación tártara por igual. Estos Cazadores cuentan con importantes líderes espirituales, pero la mayor parte de ellos son soldados experimentados o Cazadores procedentes de la tundra. Muchos han tenido familia que ha caído bajo el vampirismo o a manos de los Lupinos y éstos son sus objetivos principales.

Basileios: Estos Akritai reciben su nombre como herencia de San Basilio, que fue quien llevó el cristianismo a las tierras del este de Europa. Están dispersos por buena parte de Serbia, Hungría y el centro de Europa. La mayor parte de ellos son pensadores duchos en armas que apuestan por Cazar en permanente alianza con las fuerzas de la Inquisición. Los Akritai más puristas les miran con malos ojos por venderse -dicen ellos- al falso cristianismo.