"La mosca que no quiere ser cazada está más segura cuando se posa en el cazamoscas " (Georg Christoph Lichtenberg)
Hablar de relaciones entre los Cazadores y los seres sobrenaturales es, en sí, una paradoja. No obstante, no todos los sobrenaturales son igual de conocidos, o igual de odiados para quienes tratan de exterminarlos. Incluso es posible que se den en algunos casos alianzas concretas. Por línea general, este es el modo en que se relacionan con las presas:
Vampiros: Son la presa por definición. Las leyendas sobre seres que se alimentan de la Sangre de los vivos caminan con la humanidad desde su nacimiento. Algunos miembros de la Sociedad de Talamasca los estudian sin matarlos, pero son las excepciones a la regla. La Iglesia los conoce, rastrea y quema; mientras que los Independientes suelen tenerlos como su enemigo número 1 por haber matado a alguien querido, haberle convertido en ghoul o simplemente por puro odio o miedo.
Hombres Lobo: Con los Lupinos la relación es de amor y odio. En algunas zonas del Sacro Imperio, los Garou han logrado demostrar a la Talamasca que no son bestias devoradoras de niños, y su odio común hacia los Vampiros los ha convertido en potenciales aliados. Sin embargo, en el este de Europa o en Italia, son perseguidos como demonios.
Otros Cambiaformas: Hasta la fecha los encuentros entre Cazadores y otras razas Cambiantes han sido muy escasos. En todo caso, para cualquier ser humano, ver a un congénere convertirse en araña o en cuervo suele ser lo suficientemente aberrante como para destruirlo si hay oportunidad.
Magos: Cada Facción trata de modo distinto a los Despertados. Los Cazadores Sagrados los consideran herejes y brujos y su persecución compite en eficacia y efectividad con la de los Vampiros. La Talamasca los respeta e incluso tiene acuerdos con ellos. De hecho, no pocos miembros de la Sociedad han experimentado cosas semejantes a la Magia. Los Independientes, por su parte, rara vez tienen algo contra ellos, ni tampoco a su favor.
Changeling: La Buena Gente se suele cuidar de los Cazadores. Si bien no hay una gran relación entre ellos, la debilidad de los seres feéricos ante el hierro les hace prevenirse de hacerse enemigos entre ellos. Pocos Cazadores saben que existen, aunque algunos Independientes han dedicado su vida a exterminarlos por haber perdido a algún hijo pequeño entre las bromas o extraños intereses de los Changeling.
Demonios: Los Cazadores Sagrados, y particularmente la Inquisición, se han convertido en la única defensa de la humanidad ante ellos. Los exorcismos de algunos Cazadores santos han demostrado tener éxito, y en algunas zonas determinadas (particularmente en Roma y Jerusalén) hay agentes especializados en detectarlos. Los miembros de la Talamasca se sienten en cierto modo fascinados por ellos, pero tratan de evitarlos al constatar que son un enemigo muy superior.
Wraith: La Iglesia no suele diferenciar entre "demonio" o "fantasma". Los Cazadores más beatos tratan de apiadarse de ellos, mientras que los más fanáticos se limitan a exorcizarlos y tratan de empujarlos al Olvido. Entre la Talamasca, el estudio de los fantasmas se ha convertido en una rama cada vez creciente, y llegará a ser casi su principal actividad en los siglos venideros.
Momias: No se conoce el caso de ninguna Caza de uno de estos seres. En todo caso, sólo unos pocos Cazadores Independientes y miembros del Ikhwan al-Safa en Egipto han llegado a sospechar que quizá sigan existiendo. |