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LOS JUECES

" Sembrad la justicia y cosechad la lealtad, que estáis a tiempo de buscar al Señor " (profeta Oseas)

En la sinagoga de la judería de Colonia se respiraban los restos de ambiente de fiesta. Hoy había sido la circuncisión del primogénito del miembro más rico y respetable de todo el barrio y absolutamente todas las familias judías más importantes del Sacro Imperio habían sido invitadas. Había sido algo memorable y correrían rumores durante semanas sobre la generosidad, suntuosidad y devoción religiosa de los hijos de David asistentes...

Mas ahora por la noche todo era más tranquilo, con el patio en el que se había celebrado la fiesta siendo limpiado por los sirvientes, apenas el silencio era roto por el ronquido de muchos y el canto de algunos que se habían propasado con el vino... Todo el barrio descansaba a excepción de quien estaba apoyado en la puerta del templo, su cabello largo llegaba hasta su cintura y su figura guerrera recordaba a Sansón en todo su esplendor... Hablaba solo... En apariencia.

- Ha sido una bonita ceremonia -Una voz surgio de la nada-

- Sí, me he sentido muy orgulloso de poder ver la circuncisión de mi propio nieto -Unas gotas de sangre cayeron al suelo-.

- Supongo que te sientes aún más orgulloso de tu propio hijo, su primer vástago un varón... Y deja de llorar... -Perfectamente se podía ver ya al acompañante, si nadie se fijaba podría hacerse pasar por un tipo normal, a excepción de la la chispa de furiosa locura que brillaba con fuerza y pasión en sus pupilas... Lloraba lágrimas de sangre desconsoladamente-.

- Muy orgulloso, ha roto la maldición con tu ayuda y ahora ya soy el último de los malditos de la familia, me niego a transmitirle la locura como hizo mi padre conmigo o mi abuelo con éste y así desde antes de que nuestro pueblo fuera expulsado de nuestra tierra prometida... Gracias por todo... Jamás podremos pagártelo... Yaveh estará muy orgulloso de ti... Eres un digno descendiente de Sansón y de Samuel... -El hebreo sonrió.

- No será para tanto... No ha sido un acto de caridad... Sabes cuál es el precio... -El hombre sonrió ampliamente, se secó las lagrimas y se arrodilló.

- Yaveh, perdona a mi familia, hemos roto la maldición, acógenos en tu seno y castiga nuestra estupidez para que así podamos llegar a la tierra prometida que todavía tu pueblo no ha podido disfrutar en paz -El cazador colocó su mano en la frente del penitente... Un haz de fuego lo rodeó... Un gemido de dolor y agradecimiento salió de sus labios... Sólo cenizas... Al final sólo queda eso... Cenizas y Justicia... Por eso él era Juez...

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Desde que el pueblo hebreo se instaló en la tierra de los filisteos ha habido jueces que han hecho cumplir la ley judia, pero tras el exilio de Babilonia conocieron que en la sombra había mas que lo aparentaba.

El pueblo judío está disperso por toda Europa, Africa y Oriente Medio. Se hacinan en guetos donde practican la usura y controlan gran parte del incipiente comercio entre reinos tan lejanos como Castilla y Venecia... Los Jueces judíos combaten día y noche contra las criaturas sobrenaturales que rompen las leyes de Yaveh, particularmente contra los Vampiros y Demonios, ya que consideran la Magia como un don más del Altísimo.

Guardianes de su pueblo en el exilio, cuidan su pureza para el día en que baje el Mesías enviado por Dios, acabe con sus enemigos y les conceda al fin la Tierra Prometida. Cabe destacar que son casi sin excepción todos varones.

NÚMENES: Fe Verdadera y Teurgia

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División interna de los Jueces

Jerarquía interna

Textos sagrados de la Caza hebrea