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SÁTIROS (OSCUROS)

Alessandro observó el baile de la corte con especial atención. Esta noche sería su prueba de fuego. Las tres damas a las que cortejaba se reunirían en el mismo sitio, y no sería tarea fácil poder relacionarse con las tres sin ser sorprendido. La mera idea de la aventura le hacía saltar de pura alegría.

Con suma elegancia se introdujo entre los cortesanos, saludando a unos y otros como solía ser costumbre. Todos le conocían, y nadie se fiaba de él, aspecto que por otro lado agradecía, ya que hacía más interesantes sus andanzas. Con idéntica presteza, y a la vista de sus tres pretendientes, tomó de la mano a la hermosa Lucia di Siena. Bueno, la tomó de la mano de su señor esposo, duque de Siena, que no daba crédito a lo que veía.

Y frente a él, y a toda la corte, Alessandro dedicó a sus tres amantes el más apasionado de sus besos, depositado eso sí, en los labios de Lucía de Siena.

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Los Sátiros de la Corte Oscura disfrutan con el dolor y todo lo relacionado con el crimen. Son ladrones, amantes infieles y sinvergüenzas de toda calaña que suelen terminar sembrando el caos más absoluto en cada fiesta a la que van. Generalmente sus andanzas terminan con jóvenes enamoradas llorando o acaudalados comerciantes repentinamente arruinados.

Los Pan, como se les conoce, también tienen su visión personal y grotesca del arte. Suelen ejercer como mecenas de artistas enamorados de la depravación y el vicio, generando bacanales que suelen arruinar la reputación de sus protegidos y de los asistentes.

APARIENCIA: Son delgados y velludos, con cabellos largos y casi nunca afeitados en el caso de los varones. Suelen ir con escasa ropa y en su forma feérica muestran sus patas de cabra y pequeños cuernos en su frente.

AFINIDAD: Hada

PRIVILEGIOS y FLAQUEZAS: Los Sátiros son capaces de reducir la Banalidad de un sitio gracias a sus danzas y alegría. Son además increíblemente resistentes físicamente, ya sea para una batalla o para un concurso en el que se compruebe quién es capaz de beber más. Ahora bien, sus pasiones suelen llevarles al extremo, cayendo en frenesíes de violencia o de alborozo, cayendo en comas etílicos o en adicciones.