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Dwarsh recordaba a la perfección cada uno de los recovecos de la extraña fortaleza. A pesar de todo, la construcción endiabladamente pensada por los Nockers no era ni mucho menos algo fijo como cualquier otro edificio. Tenía la capacidad de ir variando de forma y de distribución. Por eso Dwarsh había tardado años en poder estar totalmente preparado para su labor de esta noche.
Sabía que de tener éxito toda la Corte Oscura se lo reconocería. En el misterioso castillo otros miembros de su Estirpe, aliados con humanos con habilidades especiales, guardaban mapas de auténticos mares de Glamour. Encima los muy idiotas habían fomentado los sueños dulces y apacibles en los humanos, dejando a la Corte Oscura en un estado bastante deplorable.
Pero al fin iba a cambiar. Dwarsh sacó su manojo de llaves para abrir una de las múltiples puertas secretas que tenía la fortaleza. Pero sabía que no era una puerta cualquiera. Era la puerta que su Corte buscaba desde hacía años.
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Los Sluagh de la Corte Oscura no han logrado superar sus peores miedos. Muchos de ellos son hadas depresivas y obsesionadas. Sus temores florecen en sus mentes melancólicas y en lugar de vigilar y meditar como hacen sus primos Luminosos, suelen pasar a la acción.
Estos Changeling suelen actuar como emisarios, asesinos o espías de la Corte Oscura. No sólo guardan lugares abandonados o encantados, sino que además se convierten en agentes detectables en los mismos. Les fascina la sensación del miedo, y la provocan habitualmente para ver sus efectos, para comprobar que los mismos temores que a ellos les acosan también afectan a otro tipo de seres.
APARIENCIA: Los Sluagh son pálidos y siempre parecen enfermizos o vestidos demasiado a la antigua. No tienen dientes y sus ojos son inexpresivos. Suelen vestir colores oscuros y desprenden cierto olor a decadencia que les sigue allá donde vayan.
AFINIDAD: Objeto
PRIVILEGIOS y FLAQUEZAS: Los Sluagh tienen extrañas ventajas. Son capaces de dislocar totalmente sus cuerpos, por lo que es casi imposible encerrarlos, y además poseen unos sentidos extraordinariamente agudos. Ahora bien, son incapaces de hablar de otro modo que no sea en susurros, de un modo tan suave que suele generar desasosiego en quienes lo escuchan. |