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SÁTIROS (LUMINOSOS)

Christopher no tenia mucho aprecio por los Irlandeses, los Escoceses, los Galeses, la Gente de Cornualles y los extranjeros, pero era consciente de que eran excelente clientes.

Borrachos, bravucones y malandrines, todos eran una manada de impresentables, pero también eran un grupo de clientes leales; a veces consumían en cantidades asombrosas. Se decía que Dios había creado la cerveza para que los Escoceses y los Irlandeses no conquistaran el mundo; si aquello era cierto o no, era problema de Dios. A él lo que le importaba era que consumiesen.

-Los odio a todos-decía a medida que limpiaba su barra con un trapo grasiento. Aquello lo decía con la boca pequeña, porque siempre esperaba con ansias que llegase el ocaso para compartir sus historias y disfrutar de su compañía. Ahora el local estaba solo, él estaba solo, él estaba aburrido y ¿cuál era la causa de aquel mal? ¿Acaso fue un sermón del Párroco local? ¿Acaso un monstruo sediento de sangre rondaba la localidad? Nada de eso, toda la culpa había sido de aquel barbudo borrachín que llegó hace tres días.

Había llegado de tierras lejanas, rogando por algo de comer y beber sin dinero, pero no le hacia falta: con su flauta decidió ganarse la comida. A medida que tocaba, el ambiente se caldeaba y se hacía más y más interesante. Su música fue aumentando y con ella las emociones del local se exaltaron, en cuestión de segundos escoceses, irlandeses, galeses y la gente de Cornualles habían dejado atrás sus preocupaciones y danzaban y cantaban, amigo y enemigo bebían juntos. Todo se fue saliendo de control hasta que el hombre se montó en una mesa e inició una extraña danza, Christopher supo en aquel momento que no era un hombre normal y durante unos segundo creyó ver en el a un ser mitad hombre, mitad cabra, un engendro de los abismos, maestro del encanto y la lujuria.

Al ver aquello Christopher comenzó a gritar, girando sus brazos como aspas de molino para intentar echarlo del local, pero al hombre no le molestó. Siguió tocando y danzando, salió de la taberna y, con él, todos los clientes. En cuestión de segundos la fonda de Christopher se quedo vacía y sus clientes desaparecieron en medio de la noche siguiendo aquellas hipnóticas y sugerentes notas. Sin saberlo, la fonda de aquel hombre había caído bajo la maldición de Pan.

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Este Linaje se abandona a sus deseos en todo momento. Salvajes y apasionados, representan la pasión de la existencia feérica. A pesar de su falta de timidez o de mesura, son grandes consejeros y también guerreros resistentes. La lucha y el sexo son el centro de sus vidas, aunque no desdeñan el estudio y la amistad.

Muchos de ellos son artistas reconocidos como poetas o músicos. Se juntan en grandes familias que llaman tragos, generalmente muy numerosas y dedicadas a un estado de fiesta continuado. Son amantes también de la belleza y decididos siervos del caos más absoluto.

APARIENCIA: Son delgados y velludos, con cabellos largos y casi nunca afeitados en el caso de los varones. Suelen ir con escasa ropa y en su forma feérica muestran sus patas de cabra y pequeños cuernos en su frente.

AFINIDAD: Hada

PRIVILEGIOS y FLAQUEZAS: Los Sátiros son capaces de reducir la Banalidad de un sitio gracias a sus danzas y alegría. Son además increíblemente resistentes físicamente, ya sea para una batalla o para un concurso en el que se compruebe quién es capaz de beber más. Ahora bien, sus pasiones suelen llevarles al extremo, cayendo en frenesíes de violencia o de alborozo, cayendo en comas etílicos o en adicciones.