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SIDHE (LUMINOSOS)

El noble caballero de brillante armadura, corcel de plata y estandarte ondeante se desplazaba por las llanuras. El día era hermoso, el sol brillaba y caldeaba aquella mañana que era muy fresca, el trino de las aves se escuchaba y el rumor del viento entre los árboles también. Todo aquello amortiguaba el sonido de los casco del corcel blanco.

A medida que el caballero se acercaba a la floresta, las aves comenzaron a callar, las nubes se oscurecieron y corrieron rápidamente a colocarle al sol un velo; parecía que la naturaleza no deseaba ver o saber lo que iba a pasar; todo aquello eran obviamente señales de mal agüero.

Al caballero poco le importó el cambio de humor que la madre naturaleza sufría. Tenia una meta, tenia una misión que cumplir y nada lo detendría, era consciente de que esta misión era en extremo peligrosa, estaba claro como el agua de manantial que si fallaba no volvería a ver sus seres queridos de nuevo, no volvería a ver la luz del sol. Pero si fallaba no regresaría con la deshonra y la derrota a su casa.

El noble caballero descendió de su fiel corcel, se quitó su casco y dejó al descubierto una melena pelirroja que cayo rápidamente sobre sus hombros. Su piel era blanca como la nieve, sus orejas eran picudas y sus ojos ámbar con un extraño resplandor que recordaba al fuego o a la luz del sol... si recordaban al sol ¿Seria esa la razón por la cual este se escondió? Nadie lo sabría, lo cierto es que aquel caballero desenvainó una hermosa espada y tomó un escudo y sin dudarlo se adentró en aquella floresta…

-¿Quién osa molestar a Delveronatrix, supremo dragón de todo este reino de los Nordmans y señor de las Tierras de Albión?- inquirió una atronadora voz que salía de una oscura cueva.

-Ailiriel, hijo de Adiestran, escudero de Garwain, miembro de la Casa Gwydion -contestó el caballero con una meliflua voz.

-Noble caballero que has venido a mi cueva, recordad que aquel que fue investido en tal majestad por la Hadas Que hablan en Silencio, no podrá ser vencido por alguien con una macha como la que posee tu pueblo-el caballero no replicó.

De la cueva surgió una llamarada de fuego y la tierra comenzó a temblar, acto seguido una cabeza se asomó por el agujero y luego con una rapidez asombrosa un cuerpo; en cuestión de segundos frente al caballero se encontraba un majestuoso dragón alado, sus escamas eran negras como la obsidiana, sus alas tocaban las puntas de los árboles, su cola se perdía en la cueva, su cuerpo era una mezcla entre lo colosal y la delicadeza de un felino, sus colmillos eran gigantescos y de sus labios salía una baba verde que al tocar el piso crepitaba.

-La nobleza no es solo cuestión de un titulo ganado con el nacimiento, es un titulo que se gana con las obras y se lleva en el corazón, Caliburn nunca responderá a alguien que sea un noble de la boca para afuera, Y todos los Shide son nobles de la boca para afuera.

-Entonces vuestra señoría me obligará a demostrarle lo contrario-replicó el caballero molesto mientras levantaba en alto su escudo. Así empezó la mítica leyenda entre el caballero y el Dragón.

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Los Sidhe han sido desde el principio de los tiempos los nobles y gobernantes de los Changeling. Son fríos y arrogantes, aunque también valientes y honorables. Todo Shide acepta su papel en una Corte y lo lleva hasta sus últimas consecuencias. Su presencia por ello suele provocar un respeto casi reverencial.

Los ideales son todo para un Sidhe. Prefieren morir por ellos a sobrevivir en el deshonor. Suelen alejarse del trato directo con los humanos, convirtiéndose así en los caballeros y princesas de sus cuentos y leyendas. Con todo, necesitan del mundo real para sobrevivir, ya que temen la muerte y el olvido más que cualquier otro ser feérico. Alcanzar la gloria en Arcadia es el sueño que siempre persiguen, que pocas veces logran y para el que necesitan la magia de los sueños de la humanidad.

APARIENCIA: Este Linaje representa los ideales de belleza de la humanidad. Tienen rasgos perfectos, voces encantadores y movimientos gráciles. La mayoría son altos y tienen un aire melancólico. Suelen tener ojos de colores extraños y rasgos puntiagudos. Para los humanos, la apariencia de los Sidhe es la que ha dado lugar a la leyenda de los elfos.

AFINIDAD: Ninguna

PRIVILEGIOS y FLAQUEZAS: Los Sidhe son excepcionalmente bellos, tanto para lo bueno como para lo malo. Provocan un temor y un respeto absolutos mezclados con admiración en quienes les observan. Tienen porte noble en todo momento. No obstante, toda esta serie de ventajas hace que la Banalidad les golpee con mucha más dureza que al resto de Changelings. También son más propensos a la melancolía y la depresión.