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Nuestra pertenencia a una Casa determina nuestro origen, la raíz auténtica de nuestra personalidad. No obstante, una vez que escapamos del Infierno y poco a poco recordamos y nos fuimos enterando de lo que había sucedido en nuestra ausencia, nos hemos ido agrupando según nuestros intereses u objetivos futuros. Caídos de diversas Casas pueden pertenecer a una misma Facción, y en los últimos tiempos estas divisiones son cada vez más influyentes en las relaciones de unos Demonios con otros.
En no pocas ocasiones los intereses de una Facción chocan frontalmente con los de otra, dando lugar a enfrentamientos épicos. Otras veces, colaboran entre sí por un fin común, aunque esto suele ser menos habitual.
Fáusticos
Crípticos
Luciferinos
Voraces
Reconciliadores
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FÁUSTICOS: La observación durante siglos ha hecho que estos Caídos lleguen a la conclusión de que el poder y las capacidades de los humanos no han variado desde el principio de los tiempos, y son seres semejantes a Dios. Al igual que en el principio de los tiempos, consideran que la humanidad se va echando a perder poco a poco. Creen que las personas son cada vez más estúpidas, perezosas y menos capaces, aunque en su interior siga existiendo la chispa de los milagros.
Los Fáusticos creen que deben seguir con su obligación primigenia y guiar a la humanidad, dirigiendo su fuego creativo para que ésta alcanza sus mayores metas. Se consideran los guías para encauzar la fe humana incluso más allá del yugo que representa la absoluta sumisión a Dios. Estos ideales atraen a esta Facción sobre todo a Diablos, Corruptores y Malefactores. Su campo de trabajo se centra en aquellos lugares donde hay más mortales con una gran cantidad de fe o de inspiración, por lo que Roma, Jerusalén o los florecientes estados del norte de Europa son su principal terreno de actuación.
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CRÍPTICOS: Estos Caídos han estado inmersos en un profundo período de reflexión después de la derrota contra el Cielo y los siglos de castigo en soledad. En ese tiempo de análisis, llegaron a la conclusión de que Dios todo lo sabe, por lo que incluso la misma guerra y la rebeldía de Lucifer deberían haber estado en sus planes. Todo, en consecuencia, fue la Obra del Altísimo. Pero esa conclusión les ha llevado a plantearse nuevas dudas. Con esa misma base, es de suponer que Dios sabía que los Demonios acabarían escapando del Infierno. Por lo tanto, ¿ahora cuál es Su plan para ellos? ¿Vale la pena intentar hacer frente a los planes de Dios?
Esta Facción puramente inquisitiva y observadora es bien acogida en las filas de Malefactores y Verdugos. Con todo, es la agrupación que más apuesta por la unión y relación con el resto de Casas y Facciones en busca de una mayor amplitud de miras. En la actualidad, están elaborando listas con los Demonios existentes, y es habitual que estos Caídos se concentren en lugares donde se atesora el conocimiento, desde universidades y monasterios a ciudades concurridas o puertos comerciales.
LUCIFERINOS: No todos los Caídos perdieron la fe ni la esperanza. No todos olvidaron, no todos han tenido dudas sobre si pedir perdón o no. En algunos de ellos perduró el amor a la humanidad y la lealtad a Lucifer. Los miembros de esta Facción permanecen imbuidos en los ideales originales, renegando del Cielo y de las decisiones de Dios. La rabia, la humillación y la sed de venganza domina a muchos de ellos, lo que convierte su actitud en un fanatismo difícil de doblegar.
Creen firmemente que su liberación es una muestra de que el poder de Dios se debilita. Otra prueba de ello es la desaparición de las huestes angelicales, tan aficionadas a estar presentes en el pasado. A muchos les mueve la creencia de que el propio Lucifer no fue encerrado y fue quien logró abrir las puertas del Abismo. Los Diablos, Devoradores y Azotes son las Casas más numerosas de esta Facción. Los Luciferinos son probablemente la Facción más extendida. Buscan adeptos a su causa, así como conocer el paradero del Ángel Caído, por lo que rastrean todo el mundo conocido en su búsqueda.
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VORACES: Derrota, humillación, abandono, desolación. Son las sensaciones que más han soportado estos Caídos con el paso de los siglos. Para muchos, estas sensaciones llegaron antes del exilio. La humanidad conoció el odio, y los Demonios cayeron en una espiral de violencia que ya residía en el fondo de sus almas. Ahora las cosas no han mejorado. Estos Caídos ven un mundo arrasado por las enfermedades y las guerras. No sirvió de nada el plan original. Sólo queda un camino: destruirlo todo. No es posible la victoria, pero sí se puede acabar con los planes de Dios por la vía más directa.
Esta Facción recopila enemigos incluso entre los miembros del resto de asociaciones demoníacas, que los consideran Caídos excesivamente radicales y rencorosos. Los Devoradores y los Corruptores son los que abrazan en mayor número los ideales de esta Facción. Estos Caídos son comunes en zonas en guerra o donde imperan fuertes tensiones. Se cree que han estado detrás de las Cruzadas o de la extensión de enfermedades como la peste.
RECONCILIADORES: Algunos Caídos recuerdan su naturaleza original incorrupta, su pasado como Ángeles. Durante su encierro, estos Demonios se preguntaron si no estarían equivocados. Dudaron de la naturaleza realmente bondadosa de la rebelión encabezada por Lucifer. Eso les llevó a otra peligrosa conclusión: su encierro en el Infierno fue una decisión justa. Por ello, estos Demonios buscan ahora la redención, el perdón de Dios y de la humanidad. Y entre sus acciones para lograrlo está el intentar mejorar la Obra de Dios.
La promesa de renovación y futuro ante la decadencia moral de la humanidad atrae sobre todo a los Azotes y los Verdugos. Muchos de estos Demonios exploran e investigan el alma humana para comprender sus cambios e inspirar su mejora, por lo que suelen ser seres nómadas. |