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AZOTES

La alta figura recompuso los andrajos que cubrían su cuerpo y se adentró en la silenciosa aldea. Un perro solitario ladró en un corral. A un lado del camino un par de ratas mordisqueaban algo. El desconocido sonrió. Podía sentir la enfermedad en sus pequeños cuerpos. Cuando paró a su lado, los dos animalillos lo observaron con gran interés y uno de ellos se acercó cautelosamente para olisquear sus ropas.

- Habéis hecho un trabajo excelente, mis pequeñas amigas- susurró el desconocido, su voz era suave como una brisa matinal.

Un gemido en una de las chozas llamó su atención y hacia allí se encaminó. Abrió con cuidado la raída puerta y en la penumbra pudo ver a alguien que se arrastraba por el suelo. Era una joven sucia y desaliñada. Pudo leer los signos de la Plaga en todo su cuerpo.

- Aaa....aa....yuda, señor- la voz era débil, terminal.

El desconocido se arrodilló a su lado y sostuvo su cabeza, quitándole los cabellos de la cara.

- Te ayudaré- dijo, y su voz era el viento que mece las hojas.- pero tendrás que darme algo a cambio.

La joven lo miró con ojos enrojecidos por la fiebre. Trabajosamente, entre toses, pudo decir:

- No... no tengo nada señor.- la duda cruzó su mirada, pero podía sentirse la esperanza en su interior. La Fe.

El desconocido se quitó la capucha y la luz invadió la estancia. Un rostro bello y radiante miró a la muchacha.

- Oh, sí que tienes- sonrió, un destello astuto brilló en los zafiros de sus ojos.- Tan sólo confía en mí.

Y extendió la mano.

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Los Guardianes eran envidiados en el Paraíso. Transmitían la Vida y se mantenían muy cerca de la humanidad. Vivían de cerca el sufrimiento de los hijos de Dios, y fueron los primeros en unirse a la causa de Lucifer. Pronto reestructuraron sus saberes, haciéndose exploradores, mensajeros y espías para hacer frente a la Hueste Sagrada de Dios.

Son probablemente la Casa más respetada por su lealtad y por su capacidad de dar daño o salud a partes iguales. Se sienten especialmente atraídos por la defensa de la humanidad, particularmente de aquellos que se han visto abocados al sufrimiento o al dolor por no atreverse a seguir adelante. Ahora bien, no pocos de ellos se consideran malditos por su estrecha relación con los humanos y claman venganza.

Tormento inicial: 3

Saberes de la Casa:

- Saber de los Vientos: El poder para invocar y gobernar los vientos.

- Saber del Despertar: Los secretos que permiten animar la materia viva y la no viva.

- Saber del Firmamento: El poder de ver gentes y lugares aún a distancias increibles.