Portada

 

 

 

VERBENA

Corría el a ño de Nuestro Señor de 1314 en Escocia. Mucha sangre había sido derramada, muchas mujeres habían llorado ya por sus maridos y sus hijos. Los ideales apenas sustentaban la desgracia que vivía mi tierra.

El Rey Roberto I, mi rey, era un hombre fuerte y astuto, pero la crueldad del rey Eduardo I nos había superado batalla tras batalla. Ellos eran más, tenían mejores armas. Nosotros sólo contabamos con la fuerza de nuestro espíritu.

Llevabamos meses planeando la Batalla de Bannockburn, reclutar hombres era cada vez más dificil. Los que regresaban a sus casas estaban demasiado tullidos como para volver a la guerra, y los que quedaban ilesos eran demasiado jóvenes para ser capaces de matar a alguien con una espada.

Yo tenía 15 años, y me había pasado desde los 3 años siguiendo a mi padre, y a su padre, y al padre de su padre de batalla en batalla. La vida no había sido agradable para mí, había mirado a los ojos de demasiados hombres antes de morir. Pero esos ojos me habían contado toda la historia de mi pueblo. Ninguno había muerto en vano.

Mi bisabuelo Roy tenía más de 100 años, y estaba fuerte como los robles que crecen junto al río. Mi abuelo Axel competía con los chicos más jóvenes a ver quien lanzaba la piedra más lejos, y todavía ninguno había conseguido ganarle. Y mi padre Brux corría más rápido que los ciervos. Yo, yo todavía no era más que un aprendiz. Nosotros éramos los sanadores. Nuestra magia era la magia ancestral de los celtas, que había pasado a lo largo del tiempo de unos a otros entre los elegidos por la Madre Tierra.

Ofrecimos buen vino caliente a los soldados antes de partir a la batalla, y rogamos a nuestros dioses que les protegieran y les dieran la fuerza del oso y la rapidez del zorro. En secreto celebramos los rituales para atraer la suerte e infudirles fuerza. El cristianismo había relegado a las viejas tradiciones, y los ritos celtas habían sido olvidados por la mayor parte de nuestra gente.

Los soladados que partieron a la batalla de Bannockburn no sabían que su espíritu estaba congraciado con la Madre Tierra, y que ella les había concecido el don de su fuerza y su resistencia.

Corría el año de Nuestro Señor de 1314 cuando Escocia se ganó su libertad . Catorce siglos para mirarnos a los ojos como hermanos de una misma patria.

___________________

En los bosques perduran las costumbres paganas. Los antiguos hechizos siguen vivos entre los descendientes de celtas, vikingos o bárbaros de toda Europa, resistiendo el avance del cristianismo. Y los dioses antiguos premian a sus hijos. Desde Galicia a Siberia, los Verbena resucitan sus conjuros sangrientos para resistir el avance de las sotanas. Pero no sólo son guerreros, sino también curanderos y visionarios.

Los Verbena son los Magos del exceso, del gozo y el dolor. Conviven en enfrentamiento continuo con los Vampiros y los Garou. Cabalgan la pasión y respetan el valor. No conocen el término medio. Darían la vida por sus amigos... y dedicarían la suya a sacrificar a sus enemigos en un altar a sus dioses. Su innata capacidad para curar casi cualquier tipo de herida o enfermedad les ha valido el respeto del Concilio a pesar de su enemistad con los Herméticos y los Coristas.

ESFERAS AFINES: Vida

ESTILO: Los Verbena tratan con sus Artes de unir la carne, el espíritu y los elementos. Por ello, su Magia puede ser fogosa o misteriosa, visceral o extremadamente paciente. Hacen uso del fuego, las hierbas o los ungüentos, prefiriendo casi siempre la celebración de rituales Mágicos al aire libre coincidiendo con momentos específicos del año como los solsticios o los equinoccios. Para un observador ajeno, un ritual de un Verbena es lo más parecido a un aquelarre.