Vampiro en Mediterráneo Siglo XIV
Es curioso no respirar.
Me sigo sorprendiendo en ocasiones de hacer el acto reflejo de intentar llenar con aire mis pulmones cuando hace años que no tengo tal necesidad para vivir. Mi nombre es Dovar Szantovich. Soy el Voivoda, o señor feudal, de buena parte de las tierras que rodean al Danubio a su paso por los Balcanes.
Y soy un Vampiro.
Ruego antes que nada a mis futuros lectores que dejen a un lado las impresiones que antes pudieran tener de individuos como yo. No me afecta el ajo, ni los espejos, ni recojo clavos si algún idiota los tira a mi paso. Tengo cierta aprensión hacia los crucifijos, aunque puedo entrar en casi cualquier iglesia. Las estacas no me matan, sólo me inmovilizan, y sólo la luz del sol o el fuego pueden hacer que mi agradable vida inmortal quede reducida a cenizas.
Así que me temo que la humanidad tiene un problema conmigo y los que son como yo. Nos alimentamos de su Sangre, gobernamos sus naciones, influimos en sus juicios y creencias y vivimos en sus ciudades y aldeas protegidos por el amparo de la Larga Noche.
No obstante, yo estoy cansado de esta existencia. Para mi Clan soy un renegado, pero realmente no deseo continuar siendo un monstruo para aquellos que son como yo fui un día. Y por ello dejo este legajo, para que el numeroso pero desinformado rebaño mortal sepa qué clase de seres habitan cuando atrancan la puerta de sus casas...
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