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BAALI

La tumba del rabí Josafat era un nido de gusanos. Luy había recorrido un largo camino desde Francia siguiendo el rastro de su señor Athanael. Le había prometido poder en Tierra Santa. Lo que se le negó hacía tanto tiempo... Luy debía esperar... Pero llevaba muchas noches no viendo otra cosa más que gusanos. Había cumplido con todo lo requerido. Había regado la tumba con la sangre de un niño, y había fornicado sobre ella sobre una joven virgen de la que aún recordaba los gritos de dolor al ser forzada.

El ruido de cientos de insectos moviéndose le sacó de sus pensamientos. De pronto, alzándose desde la tierra, una mano huesuda y ensangrentada salió a la luz de la noche. Sí, Athanael no se había equivocado. El enjambre había dado a luz. Luy ya tenía un hermano. Jerusalén volvería a verle la cara a Satanás.

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Si algo une a todos los Vampiros es su odio por los Baali. De origen desconocido pero indudablemente arcaico, esta línea de Sangre representa en sí misma la maldad, el pecado y la brutalidad. De hecho, la mayor parte de ellos son declarados infernalistas.

Los Baali han aprendido a esconderse y disimular su condición, incluso a generar Abrazos por medio de enjambres de insectos capaces de comer vivo a un ser humano y hacerle renacer dentro de la línea de Sangre. Las herejías, cultos al demonio, sacerdotes corrompidos y crucifijos volteados de todo el mundo conocido no están lejos de sus artimañas.

APARIENCIA: Aunque casi todos dan cierta sensación extraña a quien los vea, sobre todo si tienen tratos demoníacos, por lo general tratan de pasar desapercibidos y sumarse como uno más en las multitudes. Por su origen geográfico, la mayoría son de aspecto mediterráneo.

DISCIPLINAS: Presencia, Ofuscación, Daimoinon

DEBILIDADES: Cualquier tipo de símbolo, canto, rezo o refugio sagrado, sea de la religión que sea, les causa el doble de daño que a cualquier otro Vampiro.