Los Vampiros se han asociado desde siempre a la idea de bestias carismáticas y sumamente atractivas. Desde el principio de los tiempos la Disciplina de Presencia los ha convertido en líderes, consejeros o amantes de importantes dignatarios y de sociedades enteras. En muchas ocasiones, los mortales veneran en realidad a quien se alimenta de ellos.
NIVELES:
1) El Cainita parece alguien amable, de confianza. No genera temor ni parece tener intenciones ocultas para quien habla con él.
2) Con este poder, el Vampiro puede transformar su rostro y sus gestos hasta asemejarse a una bestia infernal que deja a su víctima sollozando de puro terror en el suelo.
3) El Vampiro se convierte en un imán magnético. Toda la atención se centra en su persona, y sus palabras están envueltas en absoluta credibilidad. Sus promesas son ley; sus deseos, órdenes. Sus ocurrencias son justo las adecuadas y el auditorio es incapaz de enfrentarse a él.
4) Con este poder, el Cainita puede invocar a su presencia a alguien, le conozca o no. Si tiene éxito, el invocado acudirá en presencia del Vampiro cuanto antes, esté en el edificio de al lado o en otro país.
5) Un Cainita con este dominio de Presencia se convierte en un dios. Inspira absoluta majestad y devoción. Nadie es capaz siquiera de mirarle a los ojos, mucho menos de llevarle la contraria o de enfrentarse a él.
ES DISCIPLINA DE CLAN PARA... : Brujah, Seguidores de Set, Toreador, Ventrue, Lhiannan, Verdaderos Brujah, Hijas de la Cacofonía y Baali.
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