| Todavía crujían los huesos de Abraham a pesar de los años que hacía que había dejado de respirar. El anciano llevaba literalmente siglos en la vieja Jerusalén, comprobando cómo habían caído religiones y decenas de ejércitos.
Los huesos de los caídos eran la historia viva de la humanidad. Un nido de secretos de eras de conocimiento y fanatismo. Durante una décima de segundo, Abraham miró a la pared de enfrente intentando recordar lo que era estar vivo. Apareció en su rostro una sonrisa apergaminada. ¡Qué efímero!
Con un gesto de compasión, volvió de nuevo su vista a aquel montón de huesos que una vez fueron un Templario.
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Los Ladrones de Tumbas ven su Clan tanto una filosofía como un linaje. A todos les fascina la muerte desde diversos puntos de vista. Sus mentes están permanentemente en funcionamiento estudiando, analizando y buscando respuestas acerca de la muerte y el estado de no-muerte.
Muchos de ellos actúan como consejeros de Príncipes y Antiguos, aunque la mayoría se concentra en cementerios, monasterios, bibliotecas y universidades. Son probablemente el Clan geográficamente más extendido y el que mayor número de secretos místicos atesora. Una parte de ellos, la familia italiana Giovanni tiene una gran influencia económica y se rumorea que se están alejando de la línea general de acción del Clan...
APARIENCIA: Todos tienen una palidez morbosa y cuerpos demacrados. Suelen vestir con ropajes sencillos, en muchos casos como monjes, senescales o enterradores.
DISCIPLINAS: Áuspex, Fortaleza, Mortis (Los miembros de la familia Giovanni están empezando a desarrollar además la Disciplina de Nigromancia)
DEBILIDADES: Un Capadocio no puede disimular su condición de no-muerto. Hagan lo que hagan siempre tienen un tono de piel absolutamente pálido, como el mármol. |