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CAMINO DE LA SANGRE (VIA SANGUINIUS)

Harold miró a los ojos al moro y se dio cuenta de que todo había acabado.

- ¿Por qué, Yassam? Siempre había pensado que éramos amigos - Harold sabía que el sarraceno no tendría piedad; nunca la había tenido, pero pensaba que nunca le tocaría a el ser la víctima.

Yassam se enfundó su cimitarra y susurró una plegaria a Haqim.

- Yo no tengo amigos, mi buen Harold - habló Yassam - tengo Hermanos y Métodos; mis hermanos nacieron bajo la verdadera Fe y compartieron mi espada en Alamut; y hoy, mi método para alcanzar a Haqim eres tú.

Y le Abrazó.

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Hay que ser digno para tener la Sangre de Caín. No todos valen para alcanzar la gloria del vampirismo. Esta es la filosofía que acompaña a los devotos de este Camino, que se ven a sí mismos como los elegidos de la raza Cainita, así como los únicos con derecho a determinar quién es digno y quién no.

La devoción, la disciplina y un rígido código ético acompaña a los Centinelas. Matar o Diabolizar es para ellos un rito, algo sagrado, no una mera excusa para hacerse más fuerte. Un rito sagrado que suele ir dirigido a un fundador y santo del Camino: Haqim, el fundador del Clan Assamita.

Los seguidores de este Camino tratan de infiltrarse entre los fieles de otros para llevarles hacia la filosofía correcta, para que alcancen el potencial de lo que pueden llegar a ser. Si el candidato no es digno, es Diablerizado. El indigno es corrupto, una mancha en la Sangre. Y es una labor fanática, casi obsesiva, para el Centinela depurar la herencia.

 

CAMINO HABITUAL PARA... Assamitas. Es muy raro ver a un Cainita de otro Clan siguiendo el Camino, y los Assamitas suelen burlarse de él.

REFLEJO EN EL AURA: Resolución

SENDEROS:

- Justicia: Este Camino no suele admitir desviaciones ni varias maneras de verlo. La misión es clara y como tal debe ser cumplida. No obstante, unos pocos se dedican a vigilar a los vigilantes. Estos Vampiros controlan la actividad de otros Centinelas para examinar su rigor y dedicación.