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CUANDO LA MUERTE ES EL INICIO

Wraith en Mediterráneo Siglo XIV

Me llamo Álvaro, y soy un Wraith, o como se nos conoce aquí en Galicia, mi tierra, ánima errante o fantasma. Hace poco supe al fin porque seguía en este mundo, sé que morí hace 2 años y que ahora debería estar en un cielo o un infierno, tal y como nos aseguraba nuestro párroco. Sin embargo, ya han pasado 2 malditos años y sigo día tras día encerrado en el cementerio en el cual fui enterrado.

Ya no se en qué creer, dónde está mi Dios ahora, yo no veo las puertas de San Pedro abiertas de par en par para mí. Y como he seguido fielmente las mandamientos no dudo de que esta sea otra prueba para llegar hasta el paraíso, pero esto es tan raro… Después de mi muerte me pareció como si acabara de despertar de un sueño, aunque, al hacerlo al lado de mi propia tumba pensé que debía de seguir soñando, o que estaba en el infierno. Todo a mi alrededor era más oscuro y borroso, todo estaba podrido y sin vida, mi vista se fue enfocando a medida que un extraño se iba acercando a mí; en un principio me asusté, ya que sus vestiduras no eran más que unas túnicas ajadas y oscuras como la noche que nos rodeaba. Su cara era imposible de discernir por la capucha que la cubría y la sumía en unas sombras impenetrables: era la representación de la muerte misma pero sin llevar la horrible y letal guadaña de la que suele hacer ostentación antes de cobrarse tu alma.

Después de mantener una extraña conversación con el extraño, que decía ser un barquero o algo así, me contó la oscura verdad que se escondía bajo mi condición de muerto, me habló sobre las cosas que me mantenían atado a la tierra de los vivos … Mi odio hacia el barón de Montenegro, por haber aniquilado a mi familia y haberse casado con mi prometida… esa era una de las cosas que más me empujaban a seguir en este mundo, el odio y la venganza.

Hablamos durante lo que parecieron varios meses, ya que el venía a verme al cementerio sin que yo pudiera salir del mismo… Me habló de la Jerarquía, la gran sociedad a la que pertenecían los muertos cristianos y parte de Europa, a la que se suponía que debía mi lealtad; de los espectros, otros fantasmas pero que se dejaron dominar por su parte diabólica y ahora intentan arrastrar a los demás muertos a lo que llaman El Olvido que, sin duda, es el infierno que describen en las santas escrituras ya que es una inmensidad de tormentos que no se describen con palabras humanas…Y así hablamos hasta que un día, de repente, no volvió más a visitarme y me quedé de nuevo en total soledad. También descubrí poco a poco lo que me retenía en el cementerio, el maldito barón, hijo de una cerda, derribó las tumbas de mi familia para construir un mausoleo para su familia.

Pero esto se acabó. Ya sé lo que me retiene en este mundo de muerte y sé como salir de él. Juro que no descansaré hasta haber arrancado de los hombros la fea y cruel cabeza del barón y haya desollado viva a su familia por lo que me han hecho sufrir… lo juro por Dios y los Ángeles.

Renacer como fantasma

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