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Juliette se arrastró hasta las paredes del taller ennegrecido. Era un sitio inhóspito, alejado del acogedor centro de la ciudadela. Pero era el único lugar donde residía aún la esperanza. Su cuerpo estaba corroído por el dolor, había cometido actos atroces. Actos que no quería repetir, por lo que miraba con esperanza ciega la luz rojiza que colgaba del candil.
Cuando apenas era ya un trapo en el suelo, se abrió lentamente la puerta, con un chirrido escalofriante. El interior emanaba calor, aunque apenas se podía distinguir nada por la intensa oscuridad que lo acompañaba. Una voz salió de un origen desconocido, sin que Juliette tuviera fuerzas para intentar reconocerla. - Tranquila, hermana. Sé cuánto sufres. Ten fe y te aliviaré. _______________________
Este Gremio está a medio camino entre la rebelión y un culto Hereje. De hecho, llevan a cabo sus tareas con un fervor casi religioso. Aunque los farolillos encendidos son símbolo hoy en día de la presencia de un taller gremial, lo cierto es que el origen nace directamente de los hogares de los Perdonadores, que señalaban de ese modo la oferta de sus servicios.
Son probablemente el Gremio más respetado por la Jerarquía y tiene tratos abiertos con los Herejes. Los Perdonadores son necesarios para aliviar el daño de la Sombra y para proteger a Estigia y sus habitantes de los estragos del Olvido. Irradian en ocasiones sensación de auténtica pureza y pasan por ser además los conocedores más profundos de la psicología de un Wraith.
ARCANOS: Castigar
MARCA: Son fácilmente reconocibles por sus dedos perennemente negruzcos por el trato con la parte más oscura de los Wraith. |