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La joven Griselda comenzaba a estar MUY asustada. Lo que había parecido un simple juego (invocar a lo que fuera que se encontraba en el desván de la granja de sus padres) empezaba a tomar un aspecto que no le gustaba.
El extraño hombre de capa oscura era capaz de variar las paredes de su habitación y su sensación de claustrofobia aumentaba. Sabía en su interior a pesar de lo pequeña que era que esa habitación era una jaula. No podría salir.Su voz nerviosa no ayudaba a calmarla.
- No, no, no has hecho nada bueno... No, yo diría que no. - el hombre se movía nerviosamente- ¿Sabes que podría matarte? ¿Has pensado que podría violarte? Aparecerías lejos, muy lejos de aquí, asustada. Parecería que hubieras corrido kilómetros y te tomarían por bruja. No, no, no, no. Y NO. - Griselda sollozaba de miedo- Así no se hacen las cosas.
El hombre se acercó a una de sus muñecas y la descabezó sonriente. Griselda comenzó a chillar.
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La presencia de los Trasgos es incómoda incluso para los otros miembros de los Gremios. Solamente las Furias los toleran con regularidad. Les encanta contactar con los mortales, pero para asustarlos o martirizarlos. Son misántropos por naturaleza, están medio dementes y desean vengar en los demás lo que ellos mismos sufrieron.
A pesar de todo ello, sus capacidades son en cierto modo un arte respetado por la comunidad gremial. Son amos y señores del caos, el tiempo, la distancia y la confusión. En muchas ocasiones resultan útiles para salvaguardar la seguridad de todos los Gremios y nadie es tan inconsciente como para expulsarlos del todo.
ARCANOS: Pandemónium
MARCA: Lo que al principio parecía una pose, se ha terminado convirtiendo en un defecto de fábrica en todos los Trasgos. Manifiestan aspectos que denotan su rareza: risitas histéricas, cambios bruscos de humor, mirar muy atentamente un punto vacío... Cualquiera de estas actitudes extrañas es posible. Últimamente, no pocos de ellos se visten con capas negras para aumentar su extraña teatralidad. |