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Cuando el muerto cruza el Manto, la parte oscura del alma se convierte en un ente aparte con voluntad e inteligencia propia. La Sombra convive con la psique a la que intenta desplazar dentro del Wraith para hacerse con el control del desafortunado espectro. La Sombra es egoísta y maligna. Siempre intentará controlar y doblegar a la psique por medio del engaño, el soborno, las promesas o usando sus poderes oscuros llamados Espinas, a las que alimenta con angustia. De este modo intentará dañar todo lo que le sea posible al Wraith e intentará además hacer infelices a otros.
El único deseo de la Sombra es destruir al Wraith mandándolo al Olvido ya que es esencialmente el impulso autodestructivo de cada Wraith y está dispuesta a conseguir lo que quiere por el camino más fácil y sin importarle las consecuencias lo más mínimo. Sin duda, la batalla más dura para un Wraith es la que se gesta en su interior, la Sombra contra la psique. De vez en cuando, la Sombra somete al Wraith a lo que se llaman tormentos, en los que hace ver al Wraith sus peores temores y miedos hechos realidad. Dependiendo de lo airoso que salga del tormento estará un paso más cerca del Olvido. Si el Wraith llegase a sucumbir a su Sombra, pasando esta a controlarlo por completo, el fantasma se convierte en un Espectro sirviente del Olvido.
La Sombra tiene a su favor en esta batalla los deseos oscuros y malévolos del Wraith, llamadas Pasiones Oscuras, que puede manejar a su antojo. También hace uso de la Angustia, acumulada durante años o siglos por las derrotas o humillaciones que haya podido sufrir el fantasma. Y por si fuera poco, también cuenta con poderes propios, llamados Espinas, que pueden hacer sucumbir a un Wraith para siempre. |