[Trama] Palos de Ciego (Florencia, 7 Febrero 1997)

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Marcelo Gozza (Endimion1)
Brujah antitribu

Re: [Trama] Palos de Ciego (Florencia, 7 Febrero 1997)

#11

Mensaje por Endimion1 » 19 Sep 2021, 20:14

Marcelo dibujó una sonrisa socarrona en su rostro al ver aparecer a sus hermanos en la sala de combate. Primero el sacerdote, el cual era como una luciérnaga en mitad de una nube de polillas. Por mucho que se esforzara su ropa y su porte, tan limpio y elegante, resaltaba demasiado entre la multitud. Caso distinto era Ojo Puto; su ductus llevaba ropa más apropiada para mezclarse con la multitud y sus dones, a buen seguro, le ayudaban a desviar miradas curiosas de sí mismo.

Con paso firme, y sin dejar de mostrar su amplia sonrisa se acercó al nosferatu y apoyó su espalda junto a la pared situada detrás de Nardone. Sabía que sus hermanos estaban incómodos entre tanto humano, de hecho con el paso del tiempo el propio Marcelo también se sentía cada vez más a disgusto entre los meros mortales, pero aquel era un mal necesario.

-Se que este no es tu rollo Ojo Puto -dijo el brujah posando su mano en el hombro de su hermano. Pero creo que esta es una de nuestras mejores bazas. Se que la cosa aún está tranquila, pero el cebo ya está lanzado y ahora ver si algún puto pez termina picando. Además, le vendrá bien a Lenhart moverse por este tipo de "ambientes", me da en la nariz que no está muy acostumbrado a desenvolverse por los bajos fondos, igual que yo no lo estoy a moverme entre la alta sociedad, pero, por suerte o por desgracia, es más común estar entre parias que entre millonetis.

El florentino quedó a la espera, sin dejar de observar el lugar. Era extraño que ningún otro hijo de la Espada hubiera hecho acto de presencia pero, dadas las circunstancias, tampoco era de extrañar. Quizá era demasiado pronto, o quizá sus preocupaciones a cerca de la diana que tenía pintada en el culo fueran más propias de su paranoia que de la realidad...

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Corso
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Re: [Trama] Palos de Ciego (Florencia, 7 Febrero 1997)

#12

Mensaje por Corso » 10 Oct 2021, 18:19

Los tres cofrades de la «Sin Nombre» asistieron al espectáculo durante un par de largas horas.

No cabía duda sobre que la congregación de la que Marcelo era benefactor, aquel rebaño encabritado y sudoroso, estaba poniendo toda la carne en el asador sobre el ocre de la arena. Las peleas se iban sucediendo con intensidad, tal y como se podía ver en las peleas de perros - qué eran para los tres cainitas sino eso -, pero por extraño que pareciese, por debajo del olor a sudor y a sangre, del sobrecogedor sonido del crujir de huesos, se podía percibir una sensación que rara vez acompañaba a una turba de borregos con ganas de gresca: respeto.

Los combatientes se pegaban y pateaban, se agarraban y retorcían, con todas sus ganas, sí, y sin embargo, cada uno de los caídos era recogido, sacado del «ring» y animado por el resto con palmadas en la espalda y una buena jarra de cerveza caliente para regar su reseco gaznate.

«Buena llave...» «Casi lo tenías...» «Mañana eso te va a doler de la hostia...» «Enjuágate la boca con grappa y escupe...» «Buen asalto, colega, me lo has puesto difícil...»

Y entonces, sin más ceremonia, la violenta liturgia volvía a empezar, y otros dos feligreses volvían a subir las revoluciones del antro del brujah antitribu. Éste lanzaba furtivas miradas a sus hermanos, quién sabe si esperando su aprobación, o simplemente buscando en sus miradas un indicio de ganas de participar ellos mismos en algún combate. Ojo Puto, se limitaba a sonreir como un viejo mastín ante un hueso, debatiéndose en si aquella panda de borregos le suscitaba diversión, o solo desprecio, pero se mantenía apoyado contra la pared con la mirada al frente. Sería fácil, dolorosamente sencillo, saltar sobre ellos y despedazarlos, uno a uno, antes de que siquiera se diesen cuenta de qué tipo de seres les estaban observando. Pero aún así, aunque casi de forma automática la bestia había empezado a ronronear en su interior, dejó la dulce promesa de meterse en faena para alguna otra noche.

Lennart se percató de los pensamientos de su ductus de inmediato, pues sus propios colmillos se extendieron bajo las encias con los primeros chorros de sangre derramada. Cada nariz rota y labio partido se le antojaba una invitación directa a librarse de las cadenas de las «buenas formas» y los prejucios hacia su clan. Podía ser que el lasombra no se encontrase en su elemento, pero la tentadora llamada y embriagador olor de la sangre, al fin y al cabo, era igual de fuerte para todos. Él, como legítimo heredero de la vitae que encerraban sus venas, sabía que podría participar de aquel burdo teatrillo de una forma mucho más sutil, e infinitamente más...oscura; casi sin tener que mancharse las manos. Sin embargo, demostrar de lo que era capaz de una forma tan burda, no solo mancharía su reputación a ojos del clan en Florencia, sino el de su propia Dama, algo totalmente intolerable.

Transcurrido ese tiempo, cuando ya más de la mitad de la turba había participado en la fiesta, los tres sabbats empezaron a temer que esa noche ningún otro no-muerto haría acto de presencia en el club. En parte, no era de extrañar, pues como ellos mismos, la idea de que cada manada hubiese replegado filas tras lo ocurrido la noche anterior, era más que posible. Con la posibilidad de que otro cainita acudiese por allí prácticamente descartada, Marcelo alzó la vista y dirigió la mirada al otro lado de la arena. No sabía cuánto tiempo llevaba allí, y mucho menos cómo diablos no se había dado cuenta hasta ahora, pero sin llegar a estar del todo escondida, la figura de un tipo de aspecto bohemio y belleza indudable permanecía erguida tras varios de los parroquianos, observándolo todo con una serenidad inquietante.

Seguramente no era el cainita que esperaban ver esa noche, pero si sabía que el nombre de su visitante era de esos que al pronunciarlo a uno se le encogían los huevos. Justo en el momento en el que Gozza iba a avisar de su presencia a Ojo Puto y Lennart, Fabrizio del Piero, el sabueso de la Arzobispo, le saludó desde donde estaba con una fría inclinación de cabeza.

Marcelo Gozza (Endimion1)
Brujah antitribu

Re: [Trama] Palos de Ciego (Florencia, 7 Febrero 1997)

#13

Mensaje por Endimion1 » 12 Oct 2021, 10:38

Todavía con un atisbo de sorpresa en su rostro Marcelo devolvió el saludo con un movimiento de su cabeza al tiempo que posaba su mano en el hombro de Ojo Puto con la intención de hacerle caer en la cuenta de la llegada del sabueso. De alguna manera ese cabronazo había llegado a su local y había estado, quién podría saber cuanto tiempo, observándoles sin que ellos se dieran cuenta. Habían lanzado la red pero, en ella, había entrado un pez demasiado grande que amenazaba, si no se andaban con ojo, con destrozar la red y arrojar al mar del caos a los tres intrépidos pescadores de la Sin Nombre.

Mientras se acercaba a recibir a su "invitado", acompañado de un Ojo Puto que cruzaba la mirada con Lenhart para que se les uniese, un cosquilleo recorrió la espalda del brujah. El florentino no era muy dado a mezclarse con el resto de los miembros de la Espada, algo que tampoco parecía molestar demasiado a los otros Sabbat de la ciudad, pero aquel grandísimo hijo de puta no le era para nada desconocido, y no solo porque compartiera apellido con el cabronazo de Alexandro Del Piero, el delantero centro de la Juventus de Turín que amenazaba el pichici de Batistuta aquella temporada. La fama de cabronazo que precedía a Fabrizio no era infundada, y los rumores que se movían a su alrededor tampoco. Había oído que los toreador de la camarilla eran pusilánimes, mas preocupados de su autocomplacencia que de lo que realmente significaba ser un cainita, pero el sabueso se alejaba bastante de aquella descripción. Frío, calculador y siempre uno o dos pasos por delante era temido por propios y extraños dentro como fuera de la Espada, tanto por sus habilidades en combate como por sus dotes para perseguir y cazar a sus presas. Incluso Lupus había "elogiado" sus habilidades como depredador en alguna de las conversaciones que habían mantenido. Con un poco de suerte este "encuentro" no tenía por qué acabar con violencia pero, si se desataba el caos, debía de estar preparado para proteger a sus compañeros, en especial la sacerdote, que hasta ahora no había demostrado ser un especialista en el combate a corta distancia.

Tras unos pocos segundos de moverse entre la multitud, y mientras Fabrizio mostraba una quietud más propia de una estatua que de un ser vivo, la Sin Nombre llegó hasta donde se encontraba el sabueso. Marcelo se quedó un paso por detrás de Ojo Puto, a su izquierda, mientras Lenhart hizo lo propio a la derecha del ductus. Ahora era el momento de que Nardone comenzara con los saludos y la mierdas sociales varias que correspondían a su cargo. Mientras tanto el brujah, de la manera más sutil posible dentro de sus capacidades, comenzó a otear el lugar, sin perder atención del sabueso y de la conversación, en busca de mas cainitas pues, aunque el hecho de que hubiera acudido solo cuadraba con su modus operandi, no se podía estar seguro de que otros miembros de la Espada se hubieran presentado aquella noche el su local y se mantuvieran escondidos para, a una señal de Fabrizio, caer sobre sus hermanos y él...

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Horcado
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Re: [Trama] Palos de Ciego (Florencia, 7 Febrero 1997)

#14

Mensaje por Horcado » 17 Oct 2021, 20:59

Ignacio de Lima le contó cómo en más de una ocasión, él y Fabrizio habían tenido que negociar en la pugna por la adquisición de algún activo de interés en diferentes países, cuestión que le reportó algún que otro enfrentamiento desagradable, que en ningún caso llegó a la violencia, aunque sí señaló la férrea fuerza de voluntad del tasador de arte, y que demostró cierto sentimiento de repulsión hacia el Nosferatu Español.

-Y aquí está el toro. – dijo con suficiencia y en perfecto español, en recuerdo a su querido Ignacio de Lima.

-Hace años que no vendemos gangas talladas en madera y con motivos religiosos, verdad? - dijo tras una pausa, abriendo los brazos a modo de vacío.

Ambos se intercambiaron miradas impasibles. Ambos sabían que quizás esa no era la manera en la que Nardone debiera dirigirse a un cainita con la influencia y el poder que podía desplegar con un chasquear de dedos. Viendo su impasividad, parecía que los únicos vestigios que le quedaban de humanidad se acomodaban en lo más profundo de su conciencia.

Pero Nardone no quería enfrascarse en ninguna conversación profunda ni relevante mientras los sacos de sangre se pateaban el culo en aquella plataforma, con la multitud paseando tranquilamente formando pasillos entre el gentío, creando una arteria principal que iba y venía desde la puerta de entrada.

-Marcelo podrá guiarnos hasta un lugar en donde podamos hablar de un modo más tranquilo. - dijo Ricardo mientras de inmediato Marcelo se ponía en marcha, y tras él, los tres cainitas.

Mientras avanzaban bajo la luz tenue del local, dos veinteañeros tatuados, se golpeaban con más ímpetu que técnica.

Demasiado fácil. No era nada extraordinario ver a los estratos más jóvenes de la secta codearse y moler a palos a algunos de los anarcas más duros de la ciudad. Pero la visita de “il Sabueso Rosso” indicaba que teoría conspiratoria o no, teniendo en cuenta los beneficios que podría generar a su cofradía la desaparición del obispo, exponía a los sin nombre a un peligro inmediato e inesperado.

Los pensamientos se agolpaban en la mente del Nosferatu, pero decidió actuar como si los últimos acontecimientos le importaran una mierda. Incluso pudo atisbarse en él una leve mueca de interesado desinterés.

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