"The final countdown" Epílogo

Avatar de Usuario
Pagliacci (Hex)
Periodista

Re: "The final countdown" Epílogo

#21

Mensaje por Hex » 27 Abr 2026, 21:37

Ella observa la escena en silencio, siente que ha llegado el momento clave y el miedo amenaza con paralizarla. Aquel monstruo, que podría ser su sire, está a pocos segundos de descubrirla, centrando brevemente su atención en las huellas de barro mientras la Caitiff permanece en las sombras. Ella siente el odio hirviendo bajo la piel, el recuerdo de aquel asesinato en Ellis Island, el sabor de la sal y de la sangre, el olor de barro, el sonido mudo de cientos de mujeres ahogándose en la bahía.

El odio se extiende hasta sus extremidades, endureciéndose, hasta alcanzar las puntas de sus dedos y más allá, el odio es negro, cortante, bestial y no entiende de clanes o líneas de sangre. Ante ella se encuentra un verdadero monstruo, no por ser un vampiro o un asesino, que lo es, ella también, sino por el desprecio con el que trata la vida humana y trafica con la carne, mueve sus peones por la ciudad y juega con sus presas.

Hex, Pagliacci, ninguno de los dos nombres le representa. Ella es Nueva York, una ciudad moribunda, desangrada, pero capaz de todavía de reventarle los intestinos a cualquier desgraciado que se interponga por su camino. Y, cuando las garras de Nueva York caen sobre su víctima, hierro y hueso se derraman en una tierra hambrienta.
Off Topic
Enardecer para garras de Protean: Fallo
Enardecer para mejorar el ataque: Fallo
Destreza 2 + Pelea 1 + Enardecimiento 2 (Ansia 5): 5 éxitos, crítico conflictivo.

https://discord.com/channels/6032459677 ... 0422132786

Serían 7 daños superficiales no reducibles para la víctima. Si el daño supera la barra de vida de la víctima, pasa a Incapacitado y el daño pasa a ser agravado.

He hecho la tirada dos veces, en la primera me había equivocado con el ansia (a mí también me pasa). Mi tirada ha cambiado de un éxito a un crítico conflictivo.

He revisado el libro y el control de enardecimiento, si falla, aplica el +1 al ansia después de la tirada. No sé cuánto tiempo llevo haciéndolo mal (en perjuicio del jugador). El personaje sube a Ansia 5 justo en el momento después de tirar.

Avatar de Usuario
Voivoda
Fundador
Fundador
Mensajes: 7744
Registrado: 13 Jul 2019, 17:50
Ubicación: Madrid
Mensajes miarroba: 27.018
Antigüedad: 7 de Agosto de 2004
Contactar:

Re: "The final countdown" Epílogo

#22

Mensaje por Voivoda » 02 May 2026, 19:40

Imagen

Montecristo sintió el calor corrosivo de una sustancia pegajosa en su rostro. Una quemazón se extendió por el lugar en el que Virgil había escupido su propia sangre, haciendo que los propios colmillos del viejo policía dolieran de tanto como intentaban extenderse para clavarse en su hermano. Montecristo presentía que aquella lucha fratricida se estaba decantando a su favor a pesar de aquel ácido que corría por su mejilla, ya que podía notar cómo manaba la sangre del cuello de su hermano de Clan, con ese sabor de pergamino, ceniza y hierro que se agolpaba en sus propias papilas gustativas.

El forcejeo llenó a ambos de sangre y barro, y Virgil logró zafarse lo justo para bramar entre los gruñidos de Montecristo.

- ¡Para, bastardo! ¡Hex!

El alarido de Virgil hizo que Montecristo mirara durante un segundo en la dirección en la que estaba el vehículo en el que habían venido sus familiares consanguíneos. Hex estaba tendida en el suelo, aparentemente inerte, mientras los visitantes de las motos las ponían en marcha para alejarse a toda velocidad de aquel lodazal. Virgil trataba de mantener a raya los colmillos de Montecristo con la intención de quitárselo de encima... y el policía se encontró con una decisión que tomar mientras notaba cómo la Bestia seguía golpeando sus impulsos, que controlaba con voluntad férrea.

Por un lado, si Virgil se centraba en intentar socorrer a la Sire de ambos, sería más sencillo que nunca poder darle el golpe de gracia definitivo que todo su ser ansiaba proporcionarle. Por otro, una intensa angustia se apoderó del propio policía al ver a su Sire desvalida y tirada en medio del barro. Por un instante esa agonía se tradujo en un vacío creciente que la Bestia trataba de aplastar con sus susurros para terminar de masacrar a aquel hermano que tanto le había humillado...


Imagen

El sonido de unos huesos al crujir chocando contra el suelo es lo que sigue al vuelo de Melinda. Algo en la mente de Nyx, cuya racionalidad está en un segundo plano intentando a duras penas hacerse presente ante el gobierno de la Bestia, espera que el golpe no haya sido tan violento como para desnucarla. En todo caso, el Brujah se dice a sí mismo que con ese golpe Melinda tiene aún la posibilidad de sobrevivir... algo que no estaba nada claro si él se mantenía cerca de ella.

Nyx solo siente rabia, hambre, furia. Las últimas semanas de calcular opciones, escapar, encontrar nuevos escondites, jugar al ajedrez social y tratar de mantener a la Coterie junta se han desbordado en el interior de su naturaleza salvaje. Está cansado de escapar. Cansado de sentir una preocupación constante por aquellos mortales que aún le mantienen con los pies en la tierra. Cansado de ser el perseguido. Hay algo innato en su propia esencia que se ha desatado sin control y probablemente le cambie para siempre. Quizá nunca vuelva a ser el arquitecto taimado que busca la mejor solución a un problema complejo. Quizá ahora comprende que desde que murió por primera vez no es más que una bestia rabiosa encerrada en el cuerpo de un estadounidense de clase media.

En todo caso, esos pensamientos son apenas fugaces sensaciones en una mente dominada por la ansiedad, la rabia y el hambre. Los motoristas están a punto de pasar junto al Brujah en su huida después del tiroteo, a sus oídos llega el forcejeo en el barro de Montecristo con otro tipo, los gritos y los motores generan una algarabía que satura sus sentidos. A pocos metros hay un cuerpo tumbado. Nyx apenas distingue una silueta de una mujer en el barro.

Inmóvil.

Sangre. La Bestia ruge.



Pagliacci salta con la rabia de siglos de una ciudad superviviente a su propia decadencia. El recuerdo de aquella primera maldita noche en la que cambió toda su existencia es pura gasolina para sus músculos, al tiempo que disfruta durante una décima de segundo de la cara de absoluto estupor de aquel tipo trajeado cuando la ve justo encima de ella. Ese rostro escupe sangre cuando las garras de Pagliacci atraviesan su abdomen de parte a parte, convirtiendo aquel traje caro en poco más que harapos.

La Caitiff nota el calor de la sangre que salpica su rostro de nuevo, y percibe un ligero olor que le recuerda al de un contenedor de mercancías, al de un puerto con restos de gasóleo, al de las gaviotas que revoloteaban por los restos de todo tipo de la costa de Ellis Island.

El tipo intenta decir algo, pero sus ojos claros se vuelven vidriosos mientras sus esfuerzos por hablar se convierten en estertores sanguinolentos. Se mantiene de rodillas con Pagliacci abrazada a él de una manera antinatural que pareciera sacada de un cuadro de un pintor de horrores. Según saca poco a poco su mano derecha del interior del cuerpo del tipo, reconvertida en una garra retorcida, puede notar el aguijón profundísimo del hambre.

Pagliacci se ha vaciado del todo. Todo termina. Una profunda debilidad se apodera de su cuerpo y de su espíritu al tiempo que la Bestia susurra en miles de voces que crean un torbellino sin sentido en sus pensamientos. La Caitiff no se siente inmortal. Se siente más humana que nunca. Tiene hambre, tiene cansancio. Mucho cansancio. Un cansancio infinito y una angustia profundísima en su interior.

Y entonces oye cómo se carga algún tipo de arma a su espalda.

Imagen

La conductora.

Pagliacci escucha una voz de mujer.

- Voy a volarte la tapa de los sesos, hija de la gran puta.



OFF: Nyx Ansia 4 + 5 Niveles de Salud superficiales (5/5). Impedido (-2 Dados a todas las acciones cuando no esté en Frenesí). Puedes gastar FV si quieres dirigir la rabia hacia los motoristas en lugar de ir a desangrar a Hex. En ese caso, súmale una tirada de Destreza + Atletismo (sin penalización porque estás cabalgando la ola) para perseguir a las motos.

Pagliacci, Ansia 5, 1 daño superficial FV. Puedes declarar tu acción, pero la tipa va a disparar de inmediato (no he hecho la tirada aún para que poder narrar lo que le pasa a la Caitiff por la cabeza en estos segundos)

Montecristo, Ansia 2. 1 Nivel Salud superficial
Imagen

Montecristo (Jebediah_Gogorah)
Investigador ocultista

Re: "The final countdown" Epílogo

#23

Mensaje por Jebediah_Gogorah » 02 May 2026, 20:34

{ https://youtu.be/ISKQDCLpDSY?list=RDISKQDCLpDSY - Bizarre Love Triangle by New Order (Frente! Cover) }

Aquel sabor estaba lejos de la victoria. Había soñado tantas y tantas "noches" con aquel momento de personal redención, que le pareció que se estaba perdiendo cada uno de los detalles. Le sabía a poco y hasta le pareció, hasta cierto punto, decepcionante. Creía que tenía la oportunidad de dar el golpe definitivo, de agarrarse a aquella carótida muerta y quedarse allí hasta desangrar al que un día fue su hermano.

Pero inesperadamente, la imagen de su sire, desválida y desprotegida, calmó su sed de venganza (aun no era capaz de calcular si para siempre) y un sentimiento tan humano, e incluso, novedoso, se apoderó de él. Dejó a Virgil de lado, dando por finiquitada aquella reyerta fraternal y dejando claro, no como en su anterior encuentro en Columbia, que Montecristo era más rival del que creía, y debería mostrarle el respeto que requería. Se abalanzó raúdo y con mimo a la vez, ante el cuerpo de su sire. Allí arrodillado, sin descartar que todo aquello fuera una trampa de ambos, recogió a Hex entre sus brazos, y lágrimas de sangre corrieron por sus mejillas, entremezcladas entre la lluvia y el lodo...

- Madre... - sollozó. Y en un momento, cuando la luz de la no vida parecía apagarse, creyó poder perdonarle todas y cada una de sus afrentas.

Avatar de Usuario
Pagliacci (Hex)
Periodista

Re: "The final countdown" Epílogo

#24

Mensaje por Hex » 03 May 2026, 02:40

https://www.youtube.com/watch?v=UDCP-3RsOfM

El hambre nubla sus pensamientos. No queda nada de Pagliacci. No queda nada de Hex. Únicamente le mueve el vacío, una ausencia que busca ser saciada, una nada que devora, que quema, como el tacto gélido del espacio entre las estrellas. El cansancio machaca sus hombros, la vampira se encuentra encorvada, poco más que un animal despellejando a su presa, sacándole los higadillos con desdén. La voz de la mujer apuntándole la despierta.

Ya ha vivido esta situación antes, en aquel mismo lugar. El tiempo circular en el que vive atrapada le ha enviado de vuelta ante aquella mujer, con el vestido de flores, la cara desfigurada y una escopeta entre las manos. La no muerta no podría esquivar el disparo, no a esa distancia. La vampira no intenta esconderse, alza la mirada, buscando los ojos de su próxima víctima y sus pupilas muestra un hambre infinita, la voraz entropía del aniquilador primordial.

Solo dice una palabra, una amenaza que esconde el macabro deseo de no ser oída.

-Corre.


[Pagliacci enfrenta la situación con Dominación 1 y Protean 1, tratando de intimidarla para que huya y dándole la orden de que lo haga al mismo tiempo. Es decir, intenta usar la habilidad intimidación, apoyándose en los ojos de Protean (que facilita el tema) y la orden mental de Dominación.

No sé cómo funciona a nivel mecánico el tema de enfrentar un disparo con un ataque mental, pero imagino que sería tirada enfrentada. Puedo hacer dos tiradas, una o ninguna, ya me dirás. Si no es una opción, simplemente se lleva el disparo.]

Nyx (DarkOsca)
Arquitecto

Re: "The final countdown" Epílogo

#25

Mensaje por DarkOsca » 03 May 2026, 12:40

► Mostrar Spoiler

Nyx no se detiene.

El mundo es un túnel estrecho hecho de ruido, sangre y movimiento. El dolor en su cuello es irrelevante, la herida es solo una puerta abierta por la que la Bestia respira más fuerte. Detrás queda el barro, el cuerpo inmóvil, la silueta caída… todo eso se disuelve en un segundo plano sin forma.

Delante...

-Motores.
-Carne en huida.
-Sangre que late.
-La Bestia ruge y Nyx corre.

No es una carrera humana. Es un estallido. Sus botas apenas tocan el suelo en un sprint descompuesto, feroz, impulsado por pura violencia acumulada. El barro salta bajo cada zancada mientras acorta distancia con los motoristas que intentan abandonar el caos que ellos mismos han desatado.

El mundo se sincroniza en un único pulso:
uno-dos, uno-dos, uno-dos...

-El ritmo del motor.
-El ritmo de la sangre.

Uno de los motoristas pasa lo suficientemente cerca.

Error.

Nyx no reduce velocidad. No calcula. No duda.

Salta.

Su cuerpo se proyecta hacia delante con una violencia desmedida, impactando contra el lateral de la moto como una masa de músculos, colmillos y rabia. El golpe es brutal. Metal contra carne. El vehículo derrapa, pierde tracción, y el motorista sale despedido en una espiral torpe de cuero, huesos y asfalto húmedo.

Nyx cae con él.

No como un hombre.

Como algo que ha esperado demasiado tiempo para dejar de contenerse.

Sus manos se hunden en la chaqueta del motorista antes de que este pueda siquiera gritar. Lo arrastra contra el suelo, clavándolo en el barro con un gruñido que ya no tiene nada de humano. El casco golpea contra la superficie con un sonido seco.

La Bestia no espera.

Los colmillos bajan.

Se hunden.

Y entonces...

Sangre.

Caliente. Viva. A presión.

Nyx bebe como si estuviera apagando un incendio que le consume por dentro. El mundo deja de ser ruido y se convierte en pulso, en flujo, en alimento. Sus dedos se tensan, su cuerpo entero se ancla a esa presa mientras la violencia sigue vibrando en cada músculo.

A su alrededor, el caos continúa: motores que se alejan, gritos, disparos lejanos, barro removido… pero durante un instante, todo eso deja de importar.

Porque Nyx ha elegido.

Y todo lo que ha elegido… está muriendo entre sus manos.

Avatar de Usuario
Voivoda
Fundador
Fundador
Mensajes: 7744
Registrado: 13 Jul 2019, 17:50
Ubicación: Madrid
Mensajes miarroba: 27.018
Antigüedad: 7 de Agosto de 2004
Contactar:

Re: "The final countdown" Epílogo

#26

Mensaje por Voivoda » 14 May 2026, 00:42

Imagen

Montecristo lloraba sobre el cuerpo inerte de Hex. Por primera vez desde que la conoce observa en ella el estado del cadáver, la temperatura fría, las articulaciones rígidas, la sangre ennegrecida. Nada que ver con aquella vampira que, paradójicamente llena de aparente vida, pasaba las noches en Studio 54, la que experimentaba con nuevas sustancias con Warhol y Jagger, la que decían que había vuelto loco a Travolta. Ahora era solo un cuerpo pesado y sin vida en sus brazos llenos de agua, barro y sangre.

Los colmillos del Tremere volvieron a su lugar mientras notaba el sabor férrico de sus propias lágrimas. El sonido de los motoristas se había alejado lo suficientemente para parecer apenas un recuerdo onírico. Escuchaba otras voces cerca, pero no reconocía más que una amalgama de ruido. Montecristo en todo caso sentía que no estaba muerta de forma definitiva, ya que en ese caso probablemente ahora sostendría un cuerpo descompuesto o directamente un montón de cenizas en el barro.

Pero ahora Hex era totalmente dependiente de sus decisiones.

Notó una mano fría, como una garra, en su hombro izquierdo.

Sus colmillos volvieron a salir al exterior al notar aquel gesto de su hermano de sangre, cuya mano mostraba su propia debilidad porque era poco menos que un cúmulo de huesos cadavéricos con la carne pegada de forma débil.

- Vámonos de aquí, hermano.

Montecristo se quedó helado. Virgil jamás le había llamado... hermano.



Imagen

Pagliacci cerró los ojos de manera instintiva al escuchar el disparo.

Aunque seguramente solo fueron milésimas de segundo, se hicieron eones en los que esperaba notar cómo su cabeza se despedazaba.

Y entonces, abrió los ojos. Parpadeó. Y un último aliento de su Bestia hambrienta emergió de lo más profundo de su garganta al observar a aquella tipa corriendo hacia el grupo de motoristas que se acercaba a toda velocidad levantando una nube de barro.

De alguna manera, había sobrevivido. Como cuando debió salir de un contenedor de mercancías cuyo recuerdo había quedado enterrado en lo más profundo de sus pensamientos. Como cuando logró escapar como polizón en un barco de la policía desde aquella maldita isla en la que empezó su calvario post-mortem hasta pisar Manhattan por primera vez.

Le habían repetido en multitud de ocasiones que no era nada ni nadie. Que no tenía lugar. Mujer, negra y Caitiff. Escoria. Y ella se había negado a aceptarlo noche tras noche, gota tras gota, carrera tras carrera.

Pagliacci miró a su izquierda y vio el cuerpo de aquel tipo trajeado con el abdomen abierto. Sus ojos vidriosos la miraban desde algún lugar desconocido. Pero no estaba muerto. Ella lo sabía de manera instintiva. Por un instante pensó si realmente había obtenido las respuestas que ansiaba. Barro eres y en barro te convertirás.

Nueva York era su hogar. En cierto modo, su territorio. Se había aferrado con uñas y colmillos a aquella ciudad maldita. Quizá por culpa de ese tipo que yacía como un cadáver incorrupto a medio metro de ella. Sabía que en todo caso aún no había terminado todo. Que los Shelby esperaban. Que Melinda estaba en algún lugar en aquel lodazal.

El grupo de motocicletas se acercaba a gran velocidad hacia el coche ahora vacío.




La sangre de aquel tipo con mucha más pinta de venir de un club de carretera del Medio Oeste que de la capital del mundo sabe a fuerza, a gasolina, a rabia contenida, a libertad descontrolada. Nyx hunde sus colmillos de una manera salvaje junto a una de sus clavículas, dejando que aquel torrente descontrolado de pura rabia se apodere definitivamente de sus pensamientos. No queda rastro de racionalidad en su cerebro, la Bestia toma el control para saciarse y dejar seco a aquel tipo, para revitalizarse, curarse, emerger al exterior y aullarle al mundo que ha tomado posesión del cuerpo de un arquitecto que un día estuvo vivo y ahora es un cadáver andante.

Al éxtasis le sigue el vacío.

Un absoluto fundido a negro después de lo que Nyx siente como el golpe de toneladas de plomo sobre su cráneo. Nota cómo la parte trasera de su cabeza impacta de una manera potencialmente letal para un humano contra el suelo. Aquel desgraciado corre como alma que lleva el diablo por la ciénaga alejándose de aquel tarado capaz de saltar sobre su moto.

Nyx gime con pura agonía. La sangre brota de su boca, no sabe ya si es la suya o la del tipo. Su Bestia sigue acechando, pero agazapada, saciada solo en parte, rabiosa por no haber podido continuar con su festín. El Brujah apenas puede moverse. Todo su cuerpo es dolor. Se mantiene tumbado boca arriba, boqueando como un pez en la ciénaga en la que está tumbado. Nyx siente la profunda tentación de cerrar los ojos y dejarse llevar por el sopor.

Pero la Bestia rechista, se remueve como un perro rabioso a punto de romper su cadena. No va a permitir esa tregua al Brujah.

Nyx oye unos pasos en el barro. Dos voces, una masculina de un adolescente, la otra de una mujer mucho más mayor. Es él quien habla con tono tembloroso.

- Es... es... ¿uno de ellos?

- Diría que no -responde la mujer.

Los pasos se acercan. Los dos rostros se muestran a la vista de Nyx, que apenas puede articular palabra.

Imagen

- Es el que le ha metido la hostia a Melinda.

Silencio de un par de segundos.

- ¿Y si...


OFF: Nyx Ansia 3 + 5 Niveles de Salud superficiales (5/5). Impedido (-2 Dados a todas las acciones, no estás en Frenesí. Puedes gastar 1 FV por turno para evitar la restricción durante dicho turno. También 1 control de Enardecimiento te permitiría salir de Impedido si lo superas). 1 Nivel superficial FV.

Pagliacci, Ansia 5, 1 daño superficial FV.

Montecristo, Ansia 2. 1 Nivel Salud superficial
Imagen

Responder

Volver a “Coterie Montecristo, Pagliacci y Nyx”