Re: Ambientación Taipéi
Publicado: 12 Mar 2026, 20:41
Lasombra (Los Hijos de la Viuda)Los Lasombra se consideran los constructores del dominio de Taipéi y de hecho, si se les escucha el tiempo suficiente, llegan a decir que ellos son los verdaderos señores de la noche de Taiwan, y en verdad protagonizaron la mayoría de los conflictos de la Estirpe taiwanesa durante el siglo XIX, antes de ser desplazados por la Camarilla, que aprovechó las luchas internas dentro del clan, y especialmente la desaparición de su líder, conocida como la Viuda. De hecho, el nombre que habitualmente recibe el linaje en Taiwan es Hijos de la Viuda (Guafu zhi zi).
Pero a pesar de su derrota ante la Camarilla, los Lasombra siguieron presentes, desplazándose a la periferia de la sociedad de los Vástagos, ocultándose en puertos y ensenadas, y abrazando el mar como su refugio, dedicándose a la piratería y el contrabando y atacando por sorpresa a sus enemigos antes de regresar de nuevo a la oscuridad de las olas. La mayoría de los Lasombra taiwaneses se unieron al Sabbat, y prepararon poco a poco su venganza, antes de destruir al Príncipe Akashi Sakuma y a la mayoría de los antiguos de Taipéi en 1995.
Sin embargo, su victoria no fue duradera. Una facción de Lasombra, dirigidos por la ancilla Cheung Chui y que habían permanecido independientes, trazó una alianza con los supervivientes de la Camarilla, y colaboraron con los Vástagos para derrotar y destruir al Sabbat. Como recompensa por su ayuda, muchos de estos Lasombra serían aceptados en la Camarilla, y con el tiempo, Cheung Chui se convertiría en Primogénita.
Aunque aceptados, los Lasombra no son muy numerosos en Taipéi. La mayoría prefieren la proximidad al mar, y su influencia sobre los puertos taiwaneses es considerable, controlando varias redes comerciales y de contrabando a través de rutas marítimas que han establecido con el paso del tiempo. No obstante, unos pocos aprovechan su pertenencia a la Torre de Marfil para acumular influencia y poder en la capital de Taiwan, especialmente a partir del comercio. Otros Vástagos, aunque aceptan su presencia, no dejan de sentir cierto temor e inquietud ante los Lasombra, preguntándose si en secreto practican los ritos del Sabbat. Y no les falta algo razón. Varios de los Lasombra de Taipéi forman parte del siniestro Culto de Shalim, aunque procuran mantenerse discretos sobre sus prácticas para no provocar la desconfianza de sus compañeros de la Camarilla.
Cheung Chui, PrimogénitaGeneración: 8ª (originalmente 10ª)
Cheung nació a finales del siglo XIX en un pueblo pesquero de Taiwan, hija de un pescador hakka y una madre amoy, creciendo en la pobreza del sur de la isla, donde los japoneses imponían tributos y prohibían la pesca libre. Desde niña escuchó historias sobre piratas y contrabandistas chinos y taiwaneses. Con doce años, quedó huérfana de padre tras un “incidente” con los guardacostas japoneses y negarse a entregar su captura, por lo que se unió a una tripulación de pescadores y contrabandistas que faenaban entre Taiwan y las islas del Mar de China.
Aprendió a manejar un junco, a disparar armas de fuego y a leer las corrientes marinas. Transportaba mercancías clandestinamente entre los puertos chinos y taiwaneses, armas, opio, lo que fuera, evadiendo patrullas japonesas. Tras la muerte de su capitán, tomó el mando de su junco y comenzó a acumular su propia riqueza. Rompió tabúes, reclutó a otras mujeres, y utilizó tácticas de guerrilla en sus ataques, haciendo que los japoneses terminaran poniendo precio a su cabeza.
Finalmente, en 1927 terminó su suerte. Tras una tormenta, casi se dio de bruces con un barco militar japonés. Trató de huir, pero viendo que la batalla estaba perdida, embistió el barco enemigo en una carga suicida haciendo estallar dinamita. Los dos barcos hundieron, junto con las tripulaciones, pero Cheung sobrevivió, sola, y herida, aferrada a una tabla.
Cuando cayó la noche, las sombras la reclamaron. Algo la arrastró hacia el fondo del mar, y despertó entre tinieblas en las profundidades de una cueva costera.
El sire de Cheung era uno de los chiquillos de la Viuda, y de hecho, era el custodio de su cuerpo en letargo, y un líder del Culto de Shalim. Enseñó bien a Cheung, que al principio se sintió horrorizada por su condición, pero poco a poco fue seducida por el poder de la oscuridad primordial. En pocos años volvía a dirigir su propio junco, con una tripulación de Vástagos y ghouls.
Sin embargo, había algo en las tinieblas que llamaba a Cheung, que comenzó a caminar en sueños. En un frenesí provocado por sus visiones de oscuridad e impulsada por su propia ambición, superó sus temores, diabolizó a su propio sire, y terminó abalanzándose sobre el cuerpo en letargo de la Viuda y también devoró su alma. Creyó que la antigua le sonreía. En cualquier caso, no recuerda bien lo que ocurrió.
Con el nuevo poder que había encontrado y tratando de dejar atrás sus sueños, Cheung pasó a liderar a los Hijos de la Viuda que no reconocían la autoridad del Sabbat, y de hecho entabló feroces batallas con los Cainitas del Mar de China. Cuando la Espada de Caín tomó el poder en Taiwan a finales del siglo XX, Cheung vio una oportunidad y ofreció una alianza a los Vástagos de la Camarilla que habían sobrevivido. La flota de Cheung Chui permitió a sus aliados aparecer por sorpresa en las costas taiwanesas y acosar a los Cainitas.
Como recompensa por su apoyo, Cheung y sus compañeros fueron aceptados en la Camarilla, aunque Cheung tuvo que asegurar su lealtad con un Vínculo de Sangre con la Príncipe Andi Liu. En el año 2008, cuando varios Lasombra acudieron a los dominios de la Torre de Marfil en busca de refugio y aceptación, la Príncipe acudió a Cheung y le ofreció la posición de Primogénita en su corte, que aceptó, consolidando su propio poder.
En los últimos años la Primogénita Cheung Chui ha cambiado progresivamente, volviéndose cada vez más segura de sí misma, no sólo ejerciendo con firmeza su poder en la Primogenitura de Taipéi, sino también dirigiendo las ceremonias del culto de Shalim. La joven pirata y contrabandista cada vez se comporta como una antigua poderosa, inspirando respeto y temor a la vez. En su interior, la oscuridad florece, y la joven Cheung se hunde cada vez más, dejando paso a la sonrisa enigmática de la Viuda que crece en su alma y desea recuperar la ciudad que considera suya.
Cheung Chui es una mujer taiwanesa mediada la treintena, que combina una elegancia letal con la erosión del mar. Es una mujer baja, con una figura esbelta pero robusta, forjada por décadas a bordo de barcos, trepando mástiles y enfrentándose a las tormentas. Su piel es pálida como la luna, y su rostro anguloso y con pómulos altos, mandíbula firme y labios finos. Sus ojos son de un color negro profundo, casi sin iris visible, que inquieta a quienes reciben su mirada. Casi siempre lleva su cabello negro azabache suelto o recogido en un moño práctico. Viste con una mezcla deliberada de tradición y modernidad, con vestidos qipao o cheongsam ajustados de seda oscura con cortes altos que facilitan el movimiento (a menudo con bordados sutiles de olas en hilo de plata), combinados con botas resistentes al agua, gabardinas largas de corte militar y guantes finos de cuero negro.
Alex “Glitch” Teng
Generación: 12ª
Alex nació en Nehiu, en el corazón tecnológico de Taipéi, el hijo de dos ingenieros electrónicos que lo educaron con la presión implacable del trabajo, con exámenes constantes, clases de programación y expectativas de trabajar en la industria de la electrónica y la informática. Sin embargo, ante esa presión, Alex escapó a través del lado oscuro de la red. Durante su adolescencia comenzó a participar en foros de jáquers, y exponiendo redes de desinformación, pirateando cuentas falsas, troleando usuarios y creando memes sarcásticos y anónimos. Vivía pegado a tres pantallas: ordenador, teléfono, y tablet. Su apartamento en Neihu era un caos de cables, latas de Red Bull y luces RGB. Sin embargo, su vida digital se convirtió en una herramienta de doble filo.
Huang Wei, un Vástago del clan Lasombra, sufrió uno de los ataques informáticos de Alex, pero en lugar de eliminarlo decidió destruir su vida. Sobornó a varios jáquers para que lo convirtieran en un traidor e hicieran desaparecer sus cuentas, quemando su reputación en cuestión de horas. Alex terminó huyendo de su apartamento, perseguido por sombras que habían irrumpido en su habitación. Fue directo a los brazos de Huang, que lo esperaba para darle un Abrazo brutal.
Transformado por la vitae Lasombra, Alex vio cómo la tecnología no respondía a su presencia: sus fotos, videos y directos se distorsionaban de manera horrible, estáticas y fundidos en negro. Cuando intentó utilizar su teléfono para pedir ayuda, su pantalla se congeló, su voz se convirtió en un eco ahogado y distorsionado, y su maldición lo había convertido en un “fantasma analógico,” que hacía fallar los dispositivos modernos.
De ser un informático prometedor, Alex ha terminado odiando lo que antes amaba. Ha terminado delegando todo lo digital en dos compañeros y amigos que ha convertido en ghouls, y en los que en ocasiones desahoga su mal humor. Sin embargo, ha terminado haciéndose útil para su clan y la Camarilla. Aunque tiene dificultades para manejar la tecnología, se ha vuelto un experto en sabotaje de sistemas, utilizando su maldición para apagar luces o su poder de manera más directa para romper cables y robar discos duros, borrando grabaciones comprometedoras mientras sus ghouls piratean a distancia.
A pesar de su éxito entre los Vástagos, que en ocasiones lo contratan para realizar “limpieza,” Alex siente algo de amargura, resentido por su obsolescencia, y observando con envidia a los programadores e informáticos que pueden utilizar la tecnología sin problemas. Siente admiración por la Primogénita Cheun, que navega por el mundo sin depender de pantallas, y ansía recuperar el control digital que tenía cuando estaba vivo, aunque cada fallo tecnológico le recuerda que ya no forma parte del mundo de la luz digital. Ha probado distintas medidas tratando de “engañar” al Abismo y su maldición, pero siempre ha terminado en fracaso, y teme volverse una reliquia obsoleta a medida que pase el tiempo.
Alex Teng es un joven taiwanés andrógino mediada la veintena, delgado y de estatura media, con el cuerpo de alguien que pasó años sentado frente a las pantallas antes de que el Abrazo le obligara a moverse en la oscuridad. Su piel es pálida, pero el Abrazo le ha dejado un matiz ceniciento y frío, con ojeras profundas y permanentes, pómulos marcados, mandíbula fina, nariz recta y labios delgados. Sus ojos son negros e inquietantes, con pupilas que se dilatan en la penumbra, y su pelo negro, antes desordenado y teñido con mechas azul eléctrico, ahora es corto. Viste de forma práctica, con sudaderas negras con capucha, pantalones de carga con bolsillos para herramientas, y tenis negros de suela gruesa. Siempre lleva una mochila ligera llena de herramientas.







