La Legión Esquelética
Entonces vi que el Cordero rompió uno de los sellos, y oí que uno de los cuatro seres vivientes me decía con voz de trueno: «¡Ven!» Yo miré, y vi un caballo blanco. El que lo montaba tenía un arco, y le fue dada una corona, y salió para vencer y seguir venciendo.
-Apocalipsis 6: 1-2
El Señor Esqueleto y el Trono de Polvo
En una torre muy, muy pálida, en la Tierra de los Muertos, vive un fantasma. Es el Señor de la Pestilencia, y adora su trabajo. La Torre de Hueso se encuentra justo en los límites de la plaza central de Estigia, cerca de la Gran Biblioteca. Es una columna vertical casi sin rasgos, que parece hecha de hueso. La cúspide es una calavera estilizada, que consiste en un vago esbozo de una fosa nasal y dos enormes cuencas oscuras para los ojos, que contemplan el Mar sin Sol. En su interior, toda la calavera es una única sala, con dos ventanas redondas, cada una a unos 30 metros de altura. En el centro del suelo bruñido y negro se encuentra un estrado ligeramente elevado, sobre el que reposa un modesto trono. Quienes entran en la sala no encontrarán al Señor sentado allí, salvo en ocasiones formales. Algunos creen que por eso se llama el Trono de Polvo.
El Señor de la Pestilencia prefiere pasear por esta sala mientras piensa y habla. Para ser más preciso, prefiere quedarse quieto, contemplando Estigia a sus pies, y después, sin que apenas te des cuenta de su movimiento, se encontrará detrás de ti, mirando sobre tus hombros o susurrándote al oído. No se sabe si está utilizando Parpadeo o simplemente es un experto desviando la atención.
Siempre hay por lo menos otro Wraith acompañando al Señor Esqueleto, sentado en un pequeño escabel y escribiendo furiosamente rápido. Cada palabra pronunciada por el Señor se escribe en los Diarios de Hueso y se almacena en las profundas criptas que se encuentran debajo de su torre. Si alguien tiene la oportunidad de leer estos Diarios (y en ocasiones se concede el permiso, especialmente a los investigadores que se comportan correctamente), se encontrará con una mezcla heterogénea de áridos datos biológicos, anécdotas históricas y diatribas épicas sobre la filosofía de la enfermedad. Cada volumen (dicta uno nuevo aproximadamente cada semana) se cierra con una paráfrasis del Apocalipsis 22: 18-19 de la Biblia cristiana: Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.
Por las evidencias conocidas, se podría llegar a la conclusión de que el Señor Esqueleto está loco.
Después de haberme dedicado a adular el ego del Señor Esqueleto durante casi dos horas, finalmente recibí el permiso para leer el Diario en cuestión. El descenso desde la sala de su trono a las criptas parece rivalizar con la Escalera Venosa por el número de peldaños. ¿Hasta dónde llegan? De cualquier manera, una sirvienta aduladora me guió hasta la sala de lectura mientras iba a buscar el libro. La “sala” era el lugar donde confluía media docena de túneles, con una silla, una mesa y una antorcha en medio. Acogedor. No os creeríais los ruidos que escuché mientras esperaba. Cuando la criada regresó, me dijo que había estado escuchando ecos; que los túneles terminan conectándose con la Gran Biblioteca y la Ópera de Estigia, pero los ratones de biblioteca y los tenores no suenan como si alguien le estuviera arrancando las entrañas a un hombre por las orejas.
En lo que se refiere el libro, después de revisarlo durante el resto del día, he confirmado dos cosas: El Reino de Jade se encuentra en problemas, y el Hombre Pálido está loco.
-Carta interceptada a Lyman Gage, burócrata de la Legión Esquelética a una supuesta célula de Renegados.
Y podría ser verdad. Aunque parece, si no estable, por lo menos racional la mayor parte del tiempo, en otras ocasiones el Señor Esqueleto parece creer que es la personificación literal y bíblica de la Peste. Sólo la ausencia de Caronte (a quien considera la Muerte) le impide cabalgar a las Tierras de la Piel junto con sus compañeros. Habla del gran trabajo que realizó con la Peste Negra, o de la sencillez artesanal del SIDA. Incluso ha reclamado el mérito de ser el autor de las plagas que se extendieron sobre Egipto en la época de Moisés (Sin embargo, aunque sea el mismo Señor Esqueleto que formó la Jerarquía junto a Caronte, las fechas no se corresponden).
En apariencia, el Señor es un esqueleto envuelto en un manto, que lleva una corona sencilla. A menudo lleva un bastón, y sus dedos, en una mirada superficial, parecen tener demasiadas articulaciones. Por supuesto, su rostro está cubierto por una máscara, y nadie ha visto lo que hay debajo de ella. La personalidad del Señor es fluida, pero por lo general se comporta de manera distante, cortés, y un poco aterradora cuando la locura atraviesa su fachada educada. Los eruditos han notado que cuando el Señor Esqueleto comienza uno de sus discursos didácticos, suele realizar gestos amplios en la tradición oratoria de la Antigua Roma.
La identidad del “Señor Manos de Hueso” es un tema de discusión en el ágora de Estigia tan recurrente como la identidad de cualquiera de los Señores de la Muerte, y muchos coinciden en que hubo un cambio notable en el estilo de la proclamaciones del Señor Esqueleto alrededor de 1900. Quienes se encuentran en posición de saberlo se burlan de la teoría asumida de que hubo un golpe palaciego en esa época, y defienden al Señor diciendo que alguien tiene que estar muerto durante mucho tiempo para adquirir su fervor único.
Nombres
La Legión Esquelética también es llamada la Legión Pálida, la Legión de Hueso, la Legión de la Peste, y “Los Enfermizos.” El Señor Esqueleto también es llamado el Señor de Hueso, el Señor Peste, el Hombre Pálido y el “Señor Manos de Hueso.” La palabra “Legionario” se utiliza tanto para referirse a los rangos más bajos de la rama militar como un término genérico para cada miembro de la Legión. El adjetivo “Esquelético” a veces se utiliza para distinguir elementos únicos de esta Legión.






